Arellano, regiomontano con brillo mundial

Era el gran revulsivo de la Selección Mexicana. Jesús Arellano brilló con la playera azteca, y en esta tercera parte del reportaje especial a unos días de su retiro, Medio Tiempo te presenta la...
Era el gran revulsivo de la Selección Mexicana. Jesús Arellano brilló con la playera azteca, y en esta tercera parte del reportaje especial a unos días de su retiro, Medio Tiempo te presenta la carrera del 'Cabrito' con el Tricolor.
 Era el gran revulsivo de la Selección Mexicana. Jesús Arellano brilló con la playera azteca, y en esta tercera parte del reportaje especial a unos días de su retiro, Medio Tiempo te presenta la carrera del 'Cabrito' con el Tricolor.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León -
  • Se proyecta el 'Cabrito' al mundo con la Selección Mexicana
  • Claudio Suárez lo considera uno de los mejores en la historia del Tri

Cuando Jesús Arellano salga del campo el próximo sábado, no sólo se llevará consigo al máximo ídolo del futbol regiomontano, sino que además apagará al último gran revulsivo de la Selección Mexicana.

La larga y exitosa trayectoria de Jesús Arellano en el futbol mexicano también incluyó su participación con el Tricolor, camiseta con la que se catapultó gracias a grandes tardes de brillantez participando en tres Copas del Mundo.

Era el año 1998, y su paso con Chivas en el torneo de Verano le valió para formar parte de la lista definitiva para el Mundial de Francia, donde se ganó elogios de la prensa internacional por ser el más desquiciante de los mexicanos.

Anteriormente Jesús había militado en la Selección Sub-23 que fue a las olimpiadas de Atlanta 96’, camada que conformaría los siguientes 10 años la base de la escuadra verde.

La gambeta del joven de la colonia Indeco se volvería inmortal trazando diagonales desde la banda derecha, emocionando por su atrevimiento y pulcritud.

Manuel Lapuente, artífice de esa Selección, que es para muchos la que mejor representación azteca en la historia de los Mundiales, valora el aporte de Arellano, quien era su as bajo la manga entrando de relevo.

“Recuerdo que en ese momento Chuy atravesaba un gran nivel en la Liga, pero no había llamado mucho la atención a nivel internacional, tenía pocos partidos, por eso nadie lo conocía ni tenía identificado de lo que era capaz; era como un arma secreta”, mencionó Manuel Lapuente en entrevista sobre ese episodio.

“Lo llamé porque veía que era impredecible, pero no estaba de inicio. De hecho él llegó a desesperarse, pensó que no estaría en la lista, pero un día hablé con él para decirle que lo contemplaría, y Chuy se quejó que yo no lo ‘pelaba’.

“Yo le dije que sí iba a ser importante en el Mundial, le dije ‘te voy a dar un tiempo’ ¿Quieres entrar en el primero o en el segundo?’ Pensé que me iba a decir que quería ser titular, como muchos lo pedirían, pero ahí me di cuenta que era muy inteligente. Me dijo ‘voy en el segundo”. Yo estaba de acuerdo, porque sabía que entrando ahí, más fresco, con las marcas repartidas, con el rival cansado, podría hacer mucho daño”.

La visión de Lapuente se cumplió, y a Chuy se le recuerda por esos momentos de descaro, picardía y exquisito futbol que regaló ante representativos como Holanda y Corea en la primera fase. Fue vital en el duelo ante Bélgica donde México se levantó de un 2-0 adverso para empatar 2-2 y enfilar al boleto en el llamado Grupo de la muerte.

"Yo le dije que sí iba a ser importante en el Mundial, le dije ‘te voy a dar un tiempo’ ¿Quieres entrar en el primero o en el segundo?"

Sus compañeros recuerdan que tan pronto ingresaba Chuy, México cobraba atrevimiento.

“En la Selección del 98 me acuerdo que ‘Cabrito’ era el relevo de lujo, y a pesar de que no era titular, era de los favoritos de la afición, tenía ese carisma que rompía a los rivales”, recuerda Claudio Suárez, capitán Tricolor de ese entonces.

“Arellano era un jugador bajito de estatura, delgado, con una gran habilidad, con el balón hacía lo que quería, y cuando lo enfrentabas tenías que tener mucho cuidado porque era demasiado desequilibrante; se podía llevar tres o cuatro jugadores con gran facilidad”, añade.

La instancia de Octavos de Final volvió a poner a México ante Alemania, como 12 años atrás. Arellano hizo pedazos la línea de los teutones, a la que tuvo a sus pies, aunque sin liquidarlos. Inolvidable se volvió la jugada en el segundo tiempo cuando se llevó a cuatro defensas y disparó desde la derecha, pero el balón dio en el poste para volver al campo y quedarle en un recentro a Luis Hernández, quien con el marco abierto tuvo el 2-0 que mataba, pero se la dio a las manos al portero. La historia acabó con la voltereta alemana de último minuto.

Para lástima de ‘Chuy’ México no pudo seguir adelante en el torneo, y la eliminación ponía fin a la versión 98 del Nahual azteca. La inercia de su futbol hacía suponer que de llegar a una instancia mayor a los Octavos de Final, quizá se hubiese cotizado más.

Pero el volante volvería a México con otra imagen, y cumpliría el proceso completo para Corea-Japón 2002 ya como titular. En ese inter, Jesús fue parte del equipo que ganó la Copa Confederaciones de 1999, primer logro de esas alturas para México en un torneo de FIFA, y dos años más tarde formó parte del Subcampeonato mexicano en la Copa América 2001, ya con Javier Aguirre en el timón.

El Mundial asiático lo encontró siendo base para el ‘Vasco’, y en el 2002 volvió a ganar las palmas internacionalmente. Arellano confesaría después que ese torneo vivió su momento de mayor potencia y velocidad, y así lo demostró desquiciando a equipos como Italia en primera fase, Selección que tras el duelo se vació en halagos para el regio.

Tal fue el nivel de su juego, que la imagen de Arellano intentando maniobras de fantasía se repitió en la televisión internacional, y los aficionados orientales lo adoptaron como “El Ronaldo mexicano” (así lo llamó un periódico en un reportaje de una plana). Producto de su nivel, Jesús cosechó amistad con una japonesa de nombre Misuzu Takagi, quien en el 2003 sorprendió al aparecerse por El Cerrito, la casa de entrenamientos del Monterrey, sólo para ver la tierra de su ídolo futbolístico.

La aficionada oriental es considerada la más grande fanática del ex seleccionado mexicano, y desde el otro lado del mundo repitió la visita a los entrenamientos de Arellano al menos hasta el 2007.

En el 2003 Jesús volvió a destacar con México al ser nombrado el jugador más valioso de la Copa Oro, reconocimiento que enmarcó el título Tricolor. Parecía que Chuy tendría futbol para llegar a una nueva Copa del Mundo, y así fue en Alemania 2006, aunque en condiciones muy diferentes.

En el 2004 sufrió su primera operación en la rodilla derecha, y meses más tarde tuvo que volver a ser intervenido. Estuvo fuera casi un semestre futbolístico, y eso le costó no ser considerado en las eliminatorias, y al regresar a los llamados, hacerlo sin la titularidad.  Para la justa de Alemania Ricardo La Volpe llevó al volante, pero sólo para almentar la lista. Ésa sería su último Mundial. Su brillo de los anteriores jamás se repitió, y en suelo teutón jugó sólo 40 minutos entrando de cambio ante Angola.

Tras el Mundial comenzó el proceso de Hugo Sánchez, y Arellano no volvería a ser contemplado para ningún torneo.

Pese a todo, Claudio Suárez no duda en que esos casi nueve años en el equipo verde hablan por sí solos de uno de los jugadores más talentosos que hayan vestido la Selección Mexicana en todos los tiempos.

“Arellano es un jugador histórico, creo que debe estar entre elementos como Cuauhtémoc, Jared, que han dejado huella en el equipo, y ‘Cabrito’ lo ha logrado. Jugó tres Mundiales por México, se dice fácil, pero es algo que tiene mucho valor”.

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