Se retira Arellano como el más Clásico

La palabra Clásico tomó otra dimensión en la Sultana del Norte, y deberá ser conocida como antes y un después de la era de Jesús Arellano. Con 31 duelos frente a Tigres, el volante dirá adiós a...
 La palabra Clásico tomó otra dimensión en la Sultana del Norte, y deberá ser conocida como antes y un después de la era de Jesús Arellano. Con 31 duelos frente a Tigres, el volante dirá adiós a las canchas como más emblemático de la batalla regia.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León -
  • Es ‘Cabrito’ emblema del choque entre Tigres y Rayados
  • Antonio Sancho asegura que es incomparable

La palabra Clásico tomó otra dimensión en la Sultana del Norte, y deberá ser conocida como antes y un después de la era de Jesús Arellano,

Con 31 duelos frente a Tigres, el volante dirá adiós a las canchas como el jugador más emblemático de la batalla regia, donde ha quedado fundido con la tradición y la rivalidad, siendo el auténtico clásico del Clásico.

En 17 años de carrera, ‘El Cabrito’ se llevará a sus espaldas una marca que hoy suena inalcanzable, jugando nada menos que 1 de cada 3 enfrentamientos ante los felinos, de 93 duelos disputados hasta hoy.

Sus cifras cerrarán en nueve triunfos, nueve empates y 13 derrotas, saldo que estadísticamente parece negativo, pero que en el contexto futbolístico pudiera no serlo tanto.

Arellano logró ganar algunas de las batallas más importantes de la historia, como la número 51 en la campaña 1995-1996 que Monterrey se llevó por 2-1 y que marcó el descenso matemático de Tigres a Primera División A.

Otra que no se borrará fue en la edición 71, cuando Rayados goleó 4-1 a Tigres en el Volcán y se enfiló a la Final del Clausura 2003, donde saldría campeón.

La dosis al archirrival se repitió en el Clausura 2005, en la batalla número 79, donde La Pandilla venció por 2-1 y eliminó a los felinos en el Tec, de cara a la final que perdería con Toluca.

Paradójicamente los momentos de más júbilo en su historia los vivió en la cancha del Volcán, así como los tres goles que marcó a los felinos, todos en calidad de visitante.

También estuvo en derrotas vergonzosas como el 6-3 del Verano 2000, o el 6-2 del Apertura 2004, entendiendo perfectamente el significado del encuentro para la afición.

El parteaguas histórico se abrió el 5 de marzo de 1994, en la edición 47 del derbi, técnicamente la mitad de la historia que se ha recorrido hasta nuestros días.

El canterano albiazul había debutado en Primera División apenas un mes atrás, pero eso no fue impedimento para ser considerado en el duelo más importante del calendario, relevando a Luis Hernández al minuto 66’.

La llegada de la entonces promesa se dio con el pie derecho, y Monterrey se impuso 4-2 en el Universitario, siendo su lugar donde más veces celebró el triunfo.

El 28 de marzo del 2007, ya en el Clásico 84, Chuy igualó a Tomás Boy en la cima histórica con 26 participaciones en el duelo, en choque que acabó empatado 3-3 en el Volcán.

Pero la cita con la historia se cumpliría los siguientes cuatro partidos, y Arellano llegaría a 30 en su cuenta el 11 de abril del 2009, dando una demostración de coraje ante las bajas de Humberto Suazo y Felipe Baloy.

Su última aparición fue en la edición 90 en el duelo del Interliga 2010, cuando entró de cambio por Osvaldo Martínez al minuto 68, y donde el marcador acabó empatado 1-1.

La cifra podría ser incluso más decisiva si Arellano no hubiera partido a Chivas entre 1998 y 1999, lapso en que se perdió seis batallas por el orgullo. Otros nueve duelos los perdió por convocatorias a Selección, lesiones, y más recientemente por decisión técnica.

“A Chuy en Clásicos tenías que pararlo a patadas, no había más”, recuerda con una sonrisa Claudio Suárez, quien fue gran amigo de Arellano en Chivas y Selección, pero su rival en la batalla del Norte.

“Era un jugador que sabía el valor de esos partidos, y yo tenía ese temor, por decirlo así, de que Chuy podía hacer una gran jugada, aunque a mí no me tocaba marcarlo porque él jugaba por las bandas, pero sí estaba siempre pendiente de él. Si mi lateral izquierdo salía a cortarlo, sabía que había que hacer el dos contra uno porque casi siempre se quitaba al primer marcador”, añade el ‘Emperador’.

El reconocimiento de Jesús fue tal, que los propios rivales entendían que estaban ante un ícono de la fiesta local.

“En el futbol regiomontano no sé si haya otro que se le compare a Chuy, es así de simple”, menciona Antonio Sancho, su marcador en infinidad de tardes.

“Por lo que he visto es el jugador regiomontano más emblemático y mejor jugador regiomontano que haya dado Monterrey desde mi punto de vista; un jugador de muchísima capacidad, y obvio en los Clásicos tenía unas condiciones únicas y será difícil de encontrar otro jugador igual”, menciona el escudo felino.

Pero lejos de sufrir o presionarse con el duelo más esperado en el norte del país, Arellano entendía el concepto de disfrutar el escenario. Claudio Suárez no deja de sonreír al recordar las anécdotas.

“Una vez el ‘Guille’ Franco en un Clásico me golpeó la nariz con el hombro; yo venía reapareciendo después de la lesión que me quitó del Mundial, y fue un juego donde Guille al cubrir la pelota me fracturó la nariz, y recuerdo que Chuy se acercó cuando me atendían (los médicos), y pensé que me iba a decir algo serio, pero me dijo: “Pareces piñata ‘Emperador’, ya ni ching… todos te pegan”, explica Suárez.

“Era muy doloroso el momento, pero así era Chuy, y yo con todo y mi nariz fracturada me estaba riendo mientras me sacaban en camilla”.

Este sábado al retirarse de las canchas, Arellano dejará vacante la cima del Clásico para quien quiera alcanzarla. Pero mientras tanto, una cosa es segura: Nadie como él para vivir intensamente la batalla de la Ciudad, ni para defender los colores del Monterrey ante los Tigres, en una rivalidad que ya no se concibe sin él.

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