A seis años del secuestro, Romano ya perdonó

Hace seis años, Rubén Omar Romano volvió a nacer. Durante 65 días fue privado de su libertad al ser secuestrado al salir de La Noria donde trabajaba como técnico del Cruz Azul.
Hace seis años, Rubén Omar Romano volvió a nacer. Durante 65 días fue privado de su libertad al ser secuestrado al salir de La Noria donde trabajaba como técnico del Cruz Azul.
 Hace seis años, Rubén Omar Romano volvió a nacer. Durante 65 días fue privado de su libertad al ser secuestrado al salir de La Noria donde trabajaba como técnico del Cruz Azul.  (Foto: Notimex)
Guadalajara, Jalisco -
  • El estratega ya no tiene miedo, pero toma pastillas para dormir
  • Agradeció el apoyo que siempre le ha brindado su familia, en especial su padre
  • El actual técnico de Atlas espera que la violencia que se vive en México termine pronto

Hace seis años, Rubén Omar Romano volvió a nacer. Durante 65 días fue privado de su libertad al ser secuestrado al salir de La Noria donde trabajaba como técnico del Cruz Azul. El tiempo le ayudó a curar le herida que se le abrió en su alma y por eso. En estos momentos, Rubén dice haber perdonado a sus captores. En entrevista exclusiva para Medio Tiempo, Romano recordó que se siente agradecido con la vida por haberle brindado la oportunidad de seguir haciendo lo que más le gusta: dirigir, estar con su familia y sus seres queridos. -¿Rubén, ya perdonaste a quién te hizo el daño hace seis años?- “Sí, ya perdoné (a las personas que lo secuestraron). Ya no me ocupo más de eso, no tengo rencores, ya me olvidé de todas esas cosas, ahora trato de mirar siempre para adelante”. Los primeros días, después de que fue liberado de sus captores por la autoridad correspondiente, un 21 de septiembre del 2005 en Iztapalapa, el miedo invadía cada segundo de su andar. Era normal por el hecho vivido. Pero a seis años de distancia, ese miedo, esa angustia, se le han ido. “No, ya no hay miedo. Lo que trato es de disfrutar la vida, de disfrutar mi trabajo con mucha pasión y de ver las cosas buenas el amanecer. El levantarte todos los días y empezar el día en todo los sentidos con mucho mayor pasión”. La herida ha sanado casi en su totalidad, pero las cicatrices aún son claras, y se manifiestan quitándole el sueño por eso las pastillas para dormir se han convertido en un aliado que le ayuda a encontrar cierta paz, en la salida exacta para que su memoria deje de registrar los ruidos y las voces de ese hecho. “Ahora, sigo tomando pastillas para dormir, no fue un suceso fácil el que viví, pero poco a poco lo hemos superado, sobre todo con el apoyo de la familia. Gracias a Dios, ahora veo las cosas con mucho mayor ilusión”. Uno de los factores que al técnico de Atlas le han ayudado a llevar la vida con intensidad y verla de otra manera, es su familia, su padre, Don José, quien siempre fue fuerte en el momento tormentoso. Al paso del tiempo su corazón, le cobró factura, quiso detenerse, pero se levantó y Romano, agradece la fortaleza de su progenitor. “Sí, mi papá, gracias a Dios está bien, el hecho de estar trabajando, aunque le digo que ya pare, él hace muy bien su vida, trabajar le ayuda, es un ejemplo. Qué padre no está feliz cuando tiene a sus hijos y sobre todo que lo que pasó conmigo fue un hecho muy especial. Después, sufrió un infarto, lo pudo superar, hoy está muy bien”. -¿Qué ha cambiado de tu vida a seis años de distancia de tu secuestro?- “Hay muchas cosas que han cambiado en mi vida de manera significativa, pero entrar en detalles de lo que cambió no tiene caso. Lo más importante, es que estoy feliz, que tengo muchas ganas de vivir y de que estoy muy ilusionado con lo que tengo. Me siento bien, tranquilo, claro, recordando cada aniversario, pero dándole valor a la vida”. Rubén Omar Romano, siente un gran cariño por México, le duele, le lastima los hechos que se viven actualmente y desde su trinchera desea que las cosas cambien, que vuelva la tranquilidad. “A la sociedad mexicana y al mundo, les digo que lo más importante es un México sin violencia. Desde lo que me rodea, tenemos que mandar el mensaje de un México sin violencia. Ojalá que la sociedad lo pueda entender y que nuestra gente, nuestros dirigentes que manejan este hermoso país, puedan hacer algo para que esto desaparezca (la violencia) de una vez por todas”. -¿Qué deseas hacer ahora?- “Quiero seguir siendo un técnico exitoso, y eso no quiere decir ser campeón, sino quiero dejar huella en los equipos que te toca trabajar, y por supuesto, el anhelo de lograr un campeonato. Hoy, me encuentro en una institución a la que quiero y que bueno, hay que pelear algo, pelear la clasificación, entrar a la Liguilla y pelear por el título”, sentenció el hombre que volvió a nacer hace seis años.

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