Mario García, el hombre que rompe paradigmas

El técnico de los Potros del Atlante no llegó a Primera División por recomendación o autopromoción, sino tras un largo camino por casi todas las divisiones inferiores, camino difícil, pero de...
El técnico de los Potros del Atlante no llegó a Primera División por recomendación o autopromoción, sino tras un largo camino por casi todas las divisiones inferiores, camino difícil, pero de mucho aprendizaje y madurez.
 El técnico de los Potros del Atlante no llegó a Primera División por recomendación o autopromoción, sino tras un largo camino por casi todas las divisiones inferiores, camino difícil, pero de mucho aprendizaje y madurez.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • El ahora estratega de los Potros ha pasado por casi todas las divisiones anteriores
  • Asegura que su largo y duro camino le ha dejado inmenso aprendizaje

El DT del Atlante, Mario García, no llegó a Primera División por recomendación o autopromoción, sino tras un largo camino por casi todas las divisiones inferiores.   Formado desde abajo, García hoy puede valorar más que nadie lo que significa dirigir en Primera División. El timonel de los Potros, renuente a los reflectores y obsesivo del análisis y la táctica, es el único entre sus colegas que sabe lo que es llegar a la élite tras haber dirigido en prácticamente todas las categorías inferiores. “Yo creo que me faltó Tercera División de las que existen actualmente, pero en todas las demás me tocó y es toda una experiencia”, asegura.

"Es un camino difícil pero de mucho aprendizaje que te ayuda a resolver muchas situaciones, muchos apremios dentro y fuera de la cancha y te fortalece"

“Hay caminos diferentes, algunos van directo a Primera y de ahí no se mueven”. Seguro de que ese camino hoy le reditúa con creces, el estratega azulgrana relata su paso por la Reserva Profesional (hoy Sub-20), la Segunda División, Liga de Ascenso, su trabajo como auxiliar en Primera y luego en dupla, antes de convertirse en solitario en el principal encargado de un plantel del Máximo Circuito. “Es un camino difícil pero de mucho aprendizaje que te ayuda a resolver muchas situaciones, muchos apremios dentro y fuera de la cancha y te fortalece”, menciona. “Te da un bagaje de experiencia que te ayuda a resolver situaciones ya estando ahora en la élite de nuestro futbol”. Jugador del Atlante en la década de los 90, cuando consiguió el título en 1993, García se hizo estratega inspirado por las enseñanzas de Ricardo La Volpe y Víctor Manuel Vucetich. Ello le llevó a entrenar en la Reserva Profesional azulgrana, a ganar un torneo nacional de Segunda División en el que participaron 68 equipos, a dirigir en la Liga de Ascenso en clubes como León, Potros Neza, Chetumal y Estudiantes de Altamira, además de convertirse por varios años en auxiliar de José Guadalupe Cruz, con quien obtuvo el título del Apertura 2007. Además, tuvo su primer encargo en Primera División en dupla con René Isidoro García a principios del Apertura 2010, cuando los resultados no fueron los mejores y sólo duraron 7 jornadas en el banquillo. Sin embargo, hoy arranca ilusionado el Clausura 2012, más aún tras debutar con un triunfo ante Chivas, el Superlíder de la campaña anterior, en el Estadio Omnilife. Ilusionado con obtener buenos resultados con el Atlante sin sacrificar el estilo espectacular, García confiesa que nunca se obsesionó con la oportunidad actual, que le llegó por las negativas de Raúl Gutiérrez, Rubén Omar Romano y Sergio Bueno para dirigir a los Potros. “La verdad que no lo buscaba ni me promocionaba para tenerla, justo se da cuando estaba en Altamira, se da la coyuntura desde que algunos técnicos aquí no aceptaron”, explica. Por años señalado como “Lavolpismo”, el estilo de varios entrenadores surgidos del Atlante hoy es reivindicado por García como la “escuela azulgrana”, según él, depurada por el “Profe” Cruz, cuya apuesta es más al equilibrio. De cualquier modo, recuerda que fue en la época de Vucetich y Potros Neza en Segunda División, cuando la falta de espacios para entrenar los llevó a improvisar prácticas en canchas pequeñas, donde no les quedó más que priorizar los toques en corto y a ras de piso. “Es toda una historia del por qué el Atlante juega de una manera y fue dándose un método más azulgrana de jugar al futbol”, menciona. “Obviamente fue un método influido por varios técnicos pero que el propio equipo fue desarrollando dadas las circunstancias que se le presentaron a lo largo de los años”.

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