Dios me puso en Cruz Azul: Maranhao

Francinilson Santos Meirelles llegó al Cruz Azul con la convicción de que su destino está marcado por Dios, pues aunque no es una persona que practica la religión, aseguró que debía jugar para La...
 Francinilson Santos Meirelles llegó al Cruz Azul con la convicción de que su destino está marcado por Dios, pues aunque no es una persona que practica la religión, aseguró que debía jugar para La Máquina.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • El refuerzo cementero aseguró que llegó por un motivo divino
  • Anhela ganar un título con el cuadro celeste

Francinilson Santos Meirelles llegó al Cruz Azul con la convicción de que su destino está marcado por Dios, pues aunque no es una persona que practica la religión, aseguró que debía jugar para La Máquina.

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De religión evangélica, el refuerzo celeste compartió sus ganas de conseguir el anhelado título de Liga que se le ha negado al club desde hace 14 años y también la Copa Santander Libertadores que inicia para los cementeros el 8 de febrero ante Nacional.

“Creo que mi destino era el Cruz Azul, yo no vine aquí en vano, sino porque Dios quiso que estuviera aquí en este momento. Entonces yo creo que mi primera experiencia va a ser así porque Dios así lo permitió”.

“No soy muy religioso, pero soy muy temeroso a Dios, voy siempre en la dirección de Dios”, expresó en entrevista.

Con apenas 21 años, el atacante zurdo proveniente del club Bahía de Brasil, promete dar la vida en cada partido por el equipo que le ha dado la oportunidad de salir de su país y así iniciar una trayectoria futbolística con uno de los clubes más importantes de México.

"Voy a intentar dar lo mejor, salir del campo muerto, pues un jugador sólo está satisfecho cuando sale muerto del cansancio"

“Voy a intentar dar lo mejor, salir del campo muerto, pues un jugador sólo está satisfecho cuando sale muerto del cansancio, yo voy a dar mi vida. Vine aquí para ser campeón no sólo a jugar”, platicó Maranhao en portugués porque su español aún es muy deficiente.

“Aquí ellos me valorizaron mucho, la propuesta fue buena y conocí el club. El club es muy grande, también la Libertadores es una competencia importante; el campeonato mexicano es grande, pero la Libertadores es más. Fue por eso que vine para acá, para disfrutar mejor el campeonato”.

Maranaho comenzó a cumplir su destino desde el minuto 56 del partido que La Máquina jugó frente al Pachuca en el Estadio Azul donde se dio su debut entre ovaciones.   Antes de esos 34 minutos lo único que se conocía del delantero de 1.69 metros eran los videos que circulan en la red, en especial aquél donde se fractura un brazo al resbalar por no pegarle al balón.

De aquél incidente han pasado cuatro años, pero al jugador le parece como si el momento también hubiera sido designado por una divinidad.

“Fue un accidente, hace como cuatro años nunca me había pasado. Fue en ese lugar, Dios escogió ese lugar, porque las cosas sólo pasan cuando Dios lo permite, y ese fue un accidente como el que cualquier jugador puede tener. Después de ese accidente continué haciendo esto, sin miedo, y es lo que siempre voy a hacer”, aseguró.

Así, Maranhao con sus primeros minutos en Primera División de México deja en la fe la posibilidad de marcar diferencia con un club que tiene una sequía de campeonatos y que apostó por el brasileño para ayudar a terminarla.

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