En Liguilla, la reventa en el Azteca no metió gol

América tardó dos años en regresar a la Liguilla. Después de cuatro torneos envueltos en los sinsabores y sufriendo por la cascada de críticas que en ellos reposaron, el equipo dirigido por Jesús...
América tardó dos años en regresar a la Liguilla. Después de cuatro torneos envueltos en los sinsabores y sufriendo por la cascada de críticas que en ellos reposaron, el equipo dirigido por Jesús Ramírez pudo acceder a la Fiesta Grande.
 América tardó dos años en regresar a la Liguilla. Después de cuatro torneos envueltos en los sinsabores y sufriendo por la cascada de críticas que en ellos reposaron, el equipo dirigido por Jesús Ramírez pudo acceder a la Fiesta Grande.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca -
  • Las taquillas del Estadio Azteca lucieron vacías

América tardó dos años en regresar a la Liguilla. Después de cuatro torneos envueltos en los sinsabores y sufriendo por la cascada de críticas que en ellos reposaron, el equipo dirigido por Jesús Ramírez pudo acceder a la Fiesta Grande sin muchos problemas y se colocó en el cuarto lugar de la Tabla General.

Sin embargo en su afición el regreso no causó revuelo, 30 minutos antes de que iniciara el juego el estadio lució a la mitad de su capacidad, y en las taquillas no existieron las filas. Era tan poca la afluencia de aficionados americanistas que los revendedores tuvieron que emplear estrategias de mercadeo para hacer atractivo el partido.

Colocaron los boletos a mitad de precio por increíble que fuera la oferta. El revendedor con cautela se acercaba a las personas que caminaban rumbo a los accesos del Coloso de Santa Úrsula, y con el típico "¿Quieres boletos?" hacía el primer acercamiento, al ver la negativa, la promoción tenía que aparecer de inmediato, "te los doy a mitad de precio, si quieres chécalo en la taquilla y aquí te espero".

Los boletos que aún estaban a la venta eran de 200 y 400 pesos en taquilla y a 100 y 200 con los revendedores; sin embargo, el riesgo era claro, pues podrían ser falsos, situación que no permitiría ni el reclamo al vendedor.

Ante la increíble oferta pocos se atrevían a tomarla, pues quedaba la duda de porqué los boletos estaban más baratos con los revendedores; sin embargo la explicación parece lógica, pues el revendedor necesita recuperar la inversión realizada y ante la poca demanda lo que le queda es tratar de ponerlos a un precio mucho más atractivo.

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