La afición necaxista del DF, siempre fiel

Pocos romances son eternos como el de la afición y su equipo de futbol. Eso es lo que esta tarde han demostrado los aficionados de Necaxa, conjunto que les fue arrebatado de la Ciudad de México en...
 Pocos romances son eternos como el de la afición y su equipo de futbol. Eso es lo que esta tarde han demostrado los aficionados de Necaxa, conjunto que les fue arrebatado de la Ciudad de México en el 2003 para asentarlo en Aguascalientes.  (Foto: Héctor Cruz)
Estadio Azteca -
  • Los aficionados rojiblancos llegaron al Azteca para ver a su equipo
  • La última vez que Necaxa jugó aquí, descendió

Pocos romances son eternos como el de la afición y su equipo de futbol. Eso es lo que esta tarde han demostrado los aficionados de Necaxa, conjunto que les fue arrebatado de la Ciudad de México en el 2003 para asentarlo en Aguascalientes.

Sin embargo, la semilla que dejó ese Necaxa de los 90, con sus tres campeonatos, aunado a los aficionados de antaño, han echado raíces en la capital mexicana y hoy se dieron cita en el Estadio Azteca, otrora la casa de los rojiblancos, para apoyar a los Rayos.

Esta tarde no pudieron faltar a la cita la Barra Comando, así como varios grupos de jóvenes, niños y hasta gente mayor, con las playeras en rojo y blanco, con ese amor que sólo se tiene por el equipo que tantas alegrías les proporcionó en alguna época.

Hoy los aficionados de Necaxa le pusieron el ejemplo a los de su llamado hermano, el América, porque sin necesidad de promociones o rebajas en los boletos, sin tener un equipo que cada semana afirma que va mejorando con su nómina vistosa, llegaron puntuales a la cita para el encuentro fraternal.

La última vez que los aficionados necaxistas pudieron ver a su equipo en el Estadio Azteca en un partido de Primera División es una herida abierta, ya que ese encuentro que fue ante América, que se disputó el 9 de mayo de 2009, significó el descenso, un golpe bajo al que se repusieron.

Y lo mejor, hoy esperan que como muchas veces ha sucedido, los colores rojos y blancos se impongan al azul y al amarillo, que el hermano menor, el desterrado, baje de su nube al mayor con una buena lección de futbol.

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