A base de rayas y garra, México es de orgullo regio

Podrá jugar y ser apoyada en cualquier parte del territorio nacional, pero como Nuevo León, la Selección Mexicana Sub 17 no tendrá una mejor casa.
Podrá jugar y ser apoyada en cualquier parte del territorio nacional, pero como Nuevo León, la Selección Mexicana Sub 17 no tendrá una mejor casa.
 Podrá jugar y ser apoyada en cualquier parte del territorio nacional, pero como Nuevo León, la Selección Mexicana Sub 17 no tendrá una mejor casa.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • México se mide a Holanda este viernes a las 18:00 horas en el Volcán
  • Cinco de 21 elementos de la Selección Mexicana Sub-17 son de Nuevo León

Podrá jugar y ser apoyada en cualquier parte del territorio nacional, pero como Nuevo León, la Selección Mexicana Sub 17 no tendrá una mejor casa. Y es que en El Tricolor hoy tiene sabor a machaca, a cabrito, realmente un toque norteño, pues el representativo azteca cuenta con fuerte dosis de orgullo regio, al tener cinco neoleoneses en su plantel de 21 elementos. Jorge Espericueta, Jorge Caballero, Marcelo Gracia, Felipe Sifuentes y Enrique Flores, son cinco jóvenes que dejan a un lado el color de las camisetas que defienden en el torneo de Liga de su categoría; hoy no importa que unos sean Rayados y otros Tigres, en el Mundial Sub-17 todos portan una sola playera: la de México. Todos con el sueño de repetir la hazaña de la Copa Sub 17 de Perú 2005, en la que el Tri conquistó el título y que hoy, aquellos jugadores que fueron promesas ya son una realidad; ese es el presente y el futuro que ellos esperan. Mientras tanto, los mejores directores técnicos están en sus hogares: sus padres; son estos quienes les hacen saber que todo llegará a su debido tiempo, tal como cuando eran apenas unos niños de cuatro años, edad en la que ni se imaginaban que en el 2011 no sólo serían el orgullo regio, sino el de todo México a nivel mundial. Medio Tiempo te presenta en pedazo de vida de estas promesas, contadas por los estrategas que han guiado a cada uno de estos orgullos regiomontanos al lugar que hoy ocupan… JORGE JONATHAN ESPERICUETA ESCAMILLA NÚMERO: 7 POSICIÓN: mediocampista CLUB: Tigres APODOS: Espiri (en Tri), Cache (en la familia) PADRES: Jorge Alberto Espiricueta y Juana Teresita Escamilla HERMANOS: Alessita, Jovanny y Titi *PRIMO: Carlos Jair Zacarías, elemento del Tri Sub-17 que sufrió en abril fractura de tibia y peroné, por la cual quedó fuera del Mundial. Desde los cuatro años, Jorge ya se adentraba al futbol, pero fue hasta los nueve que pudo probar suerte en las fuerzas básicas de Tigres y pronto tuvo que derrumbar un obstáculo; “le decían que no, que porque estaba muy delgado y chiquito, que lo iban a quebrar, a lastimar, porque ahí se empezaba a los 12 años; pero hizo una prueba, era muy hábil y se quedó, jugaba mejor que los de 12”, relató su padre Alberto Espericueta. “Cache” es el segundo de cuatro hermanos y a sus 16 años de edad, teniendo como meta ser como Ronaldinho o Walter Gaitán, se ha convertido en un ejemplo y orgullo para su familia, a quien en Morelia les prometió anotar gol y les cumplió ante el Congo el pasado martes; además, de los cinco regios, es el único que ha participado en los 180 minutos que van del Mundial. “El sábado me dolía mucho la cabeza y el martes el estómago por la emoción del juego; fuimos a verlo a Morelia y nos prometió el gol allá, porque dijo ‘vienen de muy lejos y quiero darles la satisfacción porque vinieron hasta acá, haré todo lo posible’”, contó su madre Juana Escamilla. Ahora que jugará en el Volcán, la casa de sus Tigres, Jorge se siente más que comprometido, pues saben que no sólo la familia espera mucho de él, sino también la afición felina, quien ya hasta se pregunta cuándo el técnico Ricardo Ferretti le dará oportunidad en el primer equipo. La madre de Jorge lo toma con calma, subrayando que para ese gran debut faltan al menos dos o tres años; mientras que su padre, quien cuenta tiene 15 años comprando abono, le ha platicado a su hijo lo mucho que ha sufrido con sus Tigres y que ahora sólo espera el día de verlo ayudar en la cancha  al equipo de sus amores. -La táctica de sus estrategas de sangre: “Que siempre sea humilde, que no se crezca; que se entregue por su país, por la camiseta, que la porte con orgullo, muchos quisieran estar ahí”. JORGE LUIS CABALLERO TORRES NÚMERO: 5 POSICIÓN: defensa CLUB: Monterrey APODOS: Osito (en la familia), George, Caba (en Selección) MADRE: Dora Torres HERMANOS: Alejandro y Adrián Cuando apenas tenía escasos cuatro años de edad, rechazaba el futbol, su madre Dora prácticamente lo obligaba a estar dentro de la cancha; con el transcurso del tiempo, hoy Jorge le agradece a su progenitora el haber insistido en que continuara por ese camino. “Entre dos maestros lo metíamos a la cancha porque no quería jugar, empezaba a agarrar las piedras ahí en el centro de la cancha; le decía a un maestro ‘me lo van a apachurrar, me lo van a aventar’, pero él feliz en la tierra; poco a poco le fue gustando, pero mientras lo metíamos y le decía ‘ahí te vas a quedar, no te muevas’; de repente le recuerdo y me dice ‘mamá, qué bueno que me insististe y me dejaste ahí’”, cuenta la madre de Caballero. Gracias a esa insistencia de Dora Torres, la Selección Mexicana puede contar con Jorge, quien acumula 177 minutos jugados en el Mundial y sabe que para mantenerse en el Tricolor no sólo le bastara hacer un buen futbol, sino también cumplir con la escuela, ya que lo tiene advertido, que el estudio va de la mano. “Quiero que continúe estudiando, sí batalló por las giras con la Sub-17, pero ya está por terminar la prepa; les he dicho a todos mis hijos, que el futbol y la escuela van de la mano, en el momento en que me fallen ya saben que van para afuera (del futbol)”, advirtió Dora, quien se desempeña como maestra. -La táctica de su estratega de sangre: “Estoy orgullosa de que estés en el Mundial, ahora a meterle para seguir ahí; hay que darle gracias a Dios por la oportunidad y no la desaproveches”. MARCELO GRACIA DOMÍNGUEZ NÚMERO: 20 POSICIÓN: delantero CLUB: Monterrey APODOS: Chelo PADRE: Lorenzo Gracia HERMANOS: Mauricio y Roberto Era muy chico Marcelo cuando su progenitora le dejó toda a su padre Lorenzo Gracia, toda la responsabilidad de hacerse cargo de él y sus dos hermanitos, Mauricio y Roberto. La tarea para Lorenzo no era nada fácil, pero consciente de que si no encontraba la forma de llevar por buen camino a sus muchachos, estos podrían caer en malos pasos, tal como ocurre con muchos adolescentes en la actualidad. Fue así que no lo pensó más, y pronto involucró a todos sus pequeños en el ámbito futbolístico, sin imaginar que Marcelo le daría tan grata satisfacción de verlo hoy en un Mundial y con el sueño de debutar pronto con el primer equipo del Monterrey, aspirando a ser el Cristiano Ronaldo mexicano. “Cuando tenía tres años, ya veía jugar a su hermano mayor que tenía seis, era su ídolo, pero se enojaba porque él no podía jugar, ya que era muy chico; hasta que le pude encontrar equipo como a los cinco, seis años fue feliz, pero siguió haciendo corajes, porque siempre quiere anotar gol y cuando no lo hace llora del coraje; hoy tras viajar solo a otros países con la Selección lo ha hecho madurar. “Siempre lo he apoyado en el futbol, principalmente porque no quería que anduviera en la calle, porque a como están las cosas, así empieza; todo fue para que se fuera por el buen camino, salió bueno y qué bien”, relató el padre de Marcelo, jugador que ya ha pisado diversos países de Europa y Sudamérica gracias al futbol, siendo ya líder goleador con el Tri. -La táctica de su estratega de sangre: “Que dé gracias a Dios de que está ahí, que no se sienta menos si no juega, es un equipo; él tiene que partírsela por la gente y por todo México”. FELIPE DE JESÚS SIFUENTES MUÑOZ NÚMERO: 15 POSICIÓN: defensa CLUB: Monterrey APODOS: Junior (en la familia), Sifu (en Selección) PADRES: Felipe de Jesús Sifuentes y Rosa Nelly Muñoz HERMANOS: Elizabeth, Odalis y Gimena Nadie se lo tuvo que inculcar, Felipe Sifuentes cuando era sólo un niño, pidió a sus padres la oportunidad de jugar futbol y ser de Rayados, equipo por el cual comenzó a sentir la pasión desde muy chico. “Desde pequeño empezó a jugar con la pelotita de plástico, después él mismo me pidió que lo metiera a un equipo a jugar; entró a Rayados porque surge la invitación de un profesor, Juan Carlos Barrón, él lo vio jugar en la calle, le hicieron las pruebas y se quedó en las fuerzas básicas; desde entonces le ha ido bien. “Ahora que se le han dado las cosas, como estar en el Mundial, él está tranquilo; en partidos amistosos  nos platicó que jugaron en estadios llenos y no se sintió nervioso, nosotros somos los que no contenemos los nervios, porque toda la familia está emocionada y al verlo jugar es algo tan grande; hoy lleva muy poco tiempo en la cancha, pero bastó para que se nos salieran las lágrimas”, comentó el padre de Felipe. Su hijo, Rayado de corazón, no sólo volverá a jugar en un estadio con muchos espectadores, sino que lo hará en la casa del archirrival de la ciudad, el estadio Universitario, donde los jugadores del Monterrey tienen a la afición en contra; sin embargo, hoy que todos tienen puesta la camiseta del Tri, el Volcán también deberá sentirlo como su hogar: “la verdad que sí será algo extraño, que siendo Rayado ahora juegue en ahí como en casa”. -La táctica de sus estrategas de sangre: “No importa que juegues en el Volcán, la casa del archirrival, hoy es la casa de México y tu representas a tu país, eso te motivará más”. ENRIQUE ISIDORO FLORES BUSTOS NÚMERO: 16 POSICIÓN: mediocampista CLUB: Monterrey APODOS: Pelón, Pochitas (en la familia), Kike (en Selección) PADRES: Enrique Flores y Adriana Bustos HERMANOS: Natalia y Lesly Por azares del destino, Enrique Flores pertenece al Monterrey, pero al estar con la Selección Mexicana en el estadio Universitario podrá sacar la garra de Tigre que lleva por dentro, al sentirse como en casa; y es que sus padres dejaron al descubierto que su hijo es felino, aunque de manera profesional se entrega a los colores azul y blanco de Rayados. “Apenas lo metíamos al andador cuando era bebé y ya pateaba la pelota, entonces pronto lo metí a jugar futbol, porque vivíamos en una colonia conflictiva; conforme fue creciendo, se dio en Rayados la oportunidad, él no es Rayado, pero cuando le han tocado sus Clásicos juega bien como todo un Rayado; eso sí, en los Clásicos de Primera División él apoya a Tigres”, reveló su madre, quien se dice irle a Monterrey, por lo que está feliz de que su hijo juegue con este club. Mientras que el padre es felino y con gusto comenta que en su casa “Kike” se pone las playeras de sus Tigres, lo cual le hace pensar que algún día podría ser elemento auriazul; por lo pronto, disfruta del momento que atraviesa su hijo, recordando algunos pasajes de la historia, como la primera vez que lo vio jugar. “De chiquito, cuando empezó a jugar era un Día del Padre, todos los demás tenían seis años, mi hijo era el único que tenía cuatro; al momento que agarraba el balón, corría hacia su portería, todos le gritaban que para allá no, que era para el otro lado, él se paraba y decía ‘es que no puedo dar la vuelta’”, platicó. Aún falta para que se llegue el debut de su hijo en Primera División, pero los padres ya están orgullosos de “Kike”, pues juntos sufrieron en la desesperante espera de la lista definitiva para el Mundial Sub-17 y al saber que sí estaba su nombre entre los 21 elementos, las lágrimas brotaron dejando ese momento inolvidable para toda la familia. -La táctica de sus estrategas de sangre: “Échale ganas, seguro de lo que estás haciendo; no estés apachurradillo si no juegas, lo que es para ti, al rato se dará la oportunidad y sabemos que la vas a aprovechar”.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×