África pierde a sus estrellas y su cotización declina

El primer Mundial en África levantó las expectativas de una inédita consagración por parte de alguna de las seis selecciones del continente.
 El primer Mundial en África levantó las expectativas de una inédita consagración por parte de alguna de las seis selecciones del continente.
Johannesburgo, Sudáfrica -
  • A lo largo de 18 ediciones, los mundiales han estado bajo un monopolio de Europa y Sudamérica

El primer Mundial en África levantó las expectativas de una inédita consagración por parte de alguna de las seis selecciones del continente. Esa ilusión se esfuma poco a poco y los planes de Costa de Marfil, Ghana y Nigeria -tres de los grandes exponentes del futbol africano- se han trastocado por las bajas de sus figuras más emblemáticas debido a lesiones.

Costa de Marfil cruzaba los dedos por una pronta recuperación de Didier Drogba, el mejor futbolista del continente en dos de los últimos cuatro años. El delantero se debió operar tras fracturarse el antebrazo derecho en un amistoso el viernes.

Ghana, la única Selección del continente que sobrevivió la primera ronda hace cuatro años en Alemania 2006, perdió a su mediocentro Michael Essien (rodilla derecha). Nigeria se quedó sin el volante John Obi Mikel (rodilla izquierda), quien juega para el Campeón inglés Chelsea junto con Drogba y Essien.

En el caso de Camerún -el otro animador- no hay lesiones de por medio, pero la polémica alteró sus preparativos cuando su goleador Samuel Eto'o amagó con renunciar tras enojarse con Roger Milla, la estrella del equipo que alcanzó los Cuartos de Final en Italia 1990. Milla tuvo el atrevimiento de recriminarle que con la Selección no ha redituado el desempeño que le ha permitido brillar a nivel de clubes. Los otros dos representantes son Argelia y Sudáfrica, el país anfitrión que intenta evitar la deshonra de convertirse en el primer local que no sobrevive la ronda inicial. A lo largo de 18 ediciones, los mundiales han estado bajo un monopolio de Europa y Sudamérica. La primera gran campanada de África se dio en 1990, cuando Camerún arrancó con una victoria sobre Argentina en el partido inaugural, derrotó a Colombia en Octavos de Final y luego perdió 3-2 ante Inglaterra en un épico duelo de Cuartos que se definió en un tiempo extra con un gol de penal de Gary Lineker.

Senegal repitió la gesta en Corea-Japón 2002, despidiéndose en Cuartos al sucumbir 1-0 ante Turquía en otro duelo definido en tiempo extra.

La eterna queja sobre el futbol africano es que la improvisación de sus dirigentes conspira en contra del caudal de talento con el que cuenta el continente, con jugadores dispersados por todas las principales ligas de Europa.

Después de campañas decepcionantes en la Copa Africana de Naciones en enero pasado, Costa de Marfil y Nigeria despidieron a sus entrenadores y contrataron a los suecos Sven-Göran Eriksson y Lars Lagerback, respectivamente. Aunque por segunda vez sucesiva le tocó un grupo complicado, con Brasil y Portugal como rivales, Costa de Marfil se perfilaba como el candidato africano con las mejores credenciales para ir lejos. Después de todo, Drogba llegaba como el máximo goleador de la Liga Premier con 29 conquistas. Los hermanos Yaya Touré (volante) y Kolo Touré (defensa) brillan con Barcelona y Manchester City. Emmanuel Eboué, Salomon Kalou y Didier Zokora son otras de las figuras relevantes. La incorporación de Eriksson como entrenador, recién en marzo, apuntaba a imprimirle una armonía colectiva y no recurrir exclusivamente a las individualidades. "No podíamos haber tenido a alguien mejor", había dicho Kolo Touré sobre Eriksson. "Entiende el potencial que tenemos y cómo mejorar nuestras debilidades". Pero ahora Eriksson se aferra a las esperanzas de que Drogba haya salido bien de la operación a la que se sometió en Suiza y que pueda jugar en el Mundial. Un ambiente totalmente distinto es el que se transpira en Sudáfrica, que no conoce la derrota en sus últimos 12 partidos y serán los encargados de abrir el torneo contra México el viernes. El técnico brasileño Carlos Alberto Parreira retomó las riendas de la selección en reemplazo de su compatriota Joel Santana. El cambio se hizo en octubre, cuando el nivel de los "Bafana, Bafana" sólo inspiraba desconfianza. Sudáfrica ya no parece ser un tímido oponente. Ordenado en sus líneas, el anfitrión prometer poner un candado atrás y sorprender al contragolpe por lo que Francia y Uruguay, sus otros dos rivales, deben tomar apunte.

"No le tenemos miedo a nadie", dijo Parreira esta semana. "Cada partido será una final. Vamos a pelear en cada partido".

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