Bonanza económica lejos de muchos sudafricanos

Miles de sudafricanos que buscaban trabajos fueron contratados para laborar a corto plazo como guardias de seguridad durante el Mundial, sólo para decretar una huelga al comienzo del Torneo y...
Miles de sudafricanos que buscaban trabajos fueron contratados para laborar a corto plazo como guardias de seguridad durante el Mundial, sólo para decretar una huelga al comienzo del Torneo y perder esos empleos en una agria disputa.
 Miles de sudafricanos que buscaban trabajos fueron contratados para laborar a corto plazo como guardias de seguridad durante el Mundial, sólo para decretar una huelga al comienzo del Torneo y perder esos empleos en una agria disputa.
Johannesburgo, Sudáfrica -
  • La esperada bonanza económica del Torneo fue una quimera

Miles de sudafricanos que buscaban trabajos fueron contratados para laborar a corto plazo como guardias de seguridad durante el Mundial, sólo para decretar una huelga al comienzo del Torneo y perder esos empleos en una agria disputa por los bajos salarios.

Su protesta recibió atención mundial, pero es sólo uno de los problemas económicos que afectan a muchos sudafricanos, la mayoría sin que nadie se entere. La esperada bonanza económica del Torneo fue una quimera para pescadores, vendedores callejeros, fabricantes de ropa y regalos, e incluso algunos que querían albergar visitantes, como John Mafokoane.

Las dos habitaciones de Mafokoane están inmaculadas y desocupadas, un duro golpe para el residente de Soweto que esperaba ganar dinero convirtiendo su casa en un hospedaje durante la Copa del Mundo.

Mafokoane dijo que invirtió 120 mil rands (unos 16 mil dólares) en el proyecto, pero se topó con problemas de comunicación y confusión cuando intentó que el lugar fueron incluido en la lista oficial de hospedajes. El resultado, afirmó, es "una gran desilusión" ya que nadie reservó el lugar a pesar de que está cerca del Estadio Soccer City.

"Creímos que esto estaría bien organizado", lamentó. "No se cumplieron algunas promesas".

En la cercana calle Vilakazi, un punto neurálgico del turismo en Soweto, Mzwandile Khoba tiene una historia similar — invirtió 35 mil rands (unos 4 mil 600 dólares) para renovar dos habitaciones y firmó un acuerdo con una agencia que prometía encontrar huéspedes, pero nadie hizo reservaciones.

"Las cosas no resultaron como esperábamos"

"Nunca escuchamos de ellos", indicó al hablar de la agencia. "Las cosas no resultaron como esperábamos".

Los organizadores del Mundial contrataron a la compañía MATCH-AG para supervisar los hospedajes, y ayudó a promover hoteles y casas de huéspedes que eran aprobadas después de una revisión. Khoba es uno de muchos dueños de casas de hospedaje en Soweto para los que los requisitos eran muy caros y no se preocuparon porque sus propiedades fueran registradas.

Su historia puede ser vista como un microcosmos del Mundial. El torneo de futbol más importante del planeta produce ganancias astronómicas para algunos y pérdidas para otros.

La FIFA reportó ingresos por 3 mil 200 millones de dólares en los cuatro años antes del Torneo de 2010, la mayoría por patrocinios y derechos de televisión. Las compañías sudafricanas de alquiler de vehículos hicieron su agosto. Algunos bares localizados en lugares estratégicos están llenos. Los fabricantes de vuvuzelas tienen los bolsillos llenos.

Pero el Gobierno Sudafricano gastó varios miles de millones de dólares para construir y renovar infraestructura, y no recuperará esa inversión a corto plazo.

Sin duda, el Mundial tendrá algún impacto positivo en la economía de Sudáfrica. Ayudó a aumentar el producto interno bruto en los cuatro últimos años, provocó grandes mejoras en el sistema de transportación y colocó a Sudáfrica en los ojos del mundo con la esperanza de que incremente el turismo.

Además, según cálculos de la Firma UBS Investment Research, generó más de 330 mil trabajos. Pero muchos de esos empleos son a corto plazo y con bajos salarios, como lo de los guardias de seguridad en los estadios del Mundial.

Los guardias decretaron una huelga cuando alegadamente les ofrecieron la mitad del salario que originalmente les prometieron — 190 rands (25 dólares) o menos por turnos de 12 o más horas. Algunos en Johannesburgo señalaron que no podían regresar a sus casas después de turnos que terminaban tarde por la noche y tenían que pernoctar en estaciones de autobuses.

"Queremos recordar que disfrutamos del Mundial, pero tenemos que comer", dijo Denis Manganye, uno de los guardias.

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