Novel suicidio azteca

Par de errores propios y un golazo fueron suficientes para que Nigeria le arrebatara la oportunidad del Tricampeonato Sub-17 a México.
Par de errores propios y un golazo fueron suficientes para que Nigeria le arrebatara la oportunidad del Tricampeonato Sub-17 a México.
 Par de errores propios y un golazo fueron suficientes para que Nigeria le arrebatara la oportunidad del Tricampeonato Sub-17 a México.  (Foto: Notimex)
Estadio Mohammad Bin Zayed, EAU -
  • Nigeria se convierte en el máximo ganador de la categoría con cuatro títulos del orbe
  • La Selección Mexicana obtuvo su primer Subcampeonato en un Mundial Sub-17

Par de errores propios y un golazo fueron suficientes para que Nigeria le arrebatara la oportunidad del Tricampeonato Sub-17 a México. Los africanos ganaron 3-0 la Final del Mundial de los Emiratos Árabes Unidos aprovechando para dos pifias, una en defensa y otra más del heroico arquero mexicano y de esa forma se colocaron como los más dominantes de la categoría al sumar su cuarto título del orbe.   La diferencia que se reflejó en el marcador fue sensata de acuerdo con el trámite del partido, no así con el torneo en donde México demostró que es una potencia en toda la extensión de la palabra y tiene toda la autoridad para presentarse con un Bicampeonato del orbe y un Subcampeonato, pero sobre todo para seguir la formación de una generación que promete en demasía y un trabajo en fuerzas básicas que debe evolucionar a otras categorías.   México fue dueño del partido en los primeros suspiros. El Tri de Raúl Gutiérrez apeló a la posesión de la pelota y al manejo del partido para aplacar la agresividad de los latigazos nigerianos que tenían en la potencia y la velocidad sus fundamentos.   Luis Hernández desbordó por primera vez por el sector izquierdo y metió un centro al que llegó Alex Díaz, pero sólo pudo chocar el balón ante la marca que lo acosaba dentro del área africana.   México tomó confianza y volvió a hacer daño como mejor sabe, por la pelota parada al momento en que Rivas metió un centro al área que Ochoa remato de cabeza y que obligó a Alampasu a meter un manotazo para mandar a tiro de esquina, mismo del que se produjo el error mexicano y el tanto nigeriano.   El tri no pudo terminar la jugada y los africanso comenzaron un contragolpe en el que Pedro Terán se regaló para dejar a Aguirre 3 contra 1 y aunque logró recuperar la desventaja, llegó tarde al momento de querer puntear el balón que manejaba Yahaya y sólo lo tocó para mandarlo a su propia portería ante la impotencia del portero Gudiño.   Nuevamente México volvió a tomar la pelota, un tanto en complicidad con el rival que sabía de sus fortalezas y dejaba que se creara el espacio para buscar el contragolpe. Así México halló un nuevo cabezazo en pelota parada, en esta ocasión Jaimes provocó de nuevo la estirada de Alampasu para desviar.   Los nigerianos despertaron y en los últimos 10 minutos del juego fueron totalmente superiores, como queriendo recordar la superiorirdad que habían marcado en el inicio del Mundial con aquella goleada, pues las oportunidades las tuvieron, pero simplemente no supieron concretar.   Awoniyi quitándose a Gudiño y disparando afuera, luego una chilena dentro del área que se encontró el portero mexicano y Yahaya reventando el travesaño fueron las jugadas que pudieron definir el encuentro desde el primer lapso y que marcaron la diferencia entre uno y otro combinado.   Nunca antes el primer tiempo fue tan necesario para el Tri de Raúl Gutiérrez.   Nada cambio en el segundo lapso. El Tri volvió a tener la pelota, pero con un Nigeria que era completamente consciente de sus fortalezas para desdoblar y de que en algún momento el Tri necesitaría ir al frente con todo su arsenal.   No fue necesario, pues el error se produjo en el menos pensado. Raúl Gudiño se equivocó al rechazar un disparo de Yahaya y lo dejó servido para que Iheanacho, aquel que anotó cinco de sus seis goles en el torneo ante México, pusiera el 2-0 que se volvió lapidario, pese a la leve reacción que incluyó un cabezazo de Ochoa dentro del área que apenas se fue desviado.   Muhammed se encargó de poner el último clavo al ataúd con un golazo de tiro libre que colocó en la horquilla para reflejar en el marcador la diferencia que resultó el partido.