España y México, dos caminos diferentes

España, aquel país que México aprendió a admirar y odiar a través de la historia, pudo deshacerse de sus fantasmas y alcanzar la gloria deportiva, un manjar que el país azteca no ha logrado degustar.
España, aquel país que México aprendió a admirar y odiar a través de la historia, pudo deshacerse de sus fantasmas y alcanzar la gloria deportiva, un manjar que el país azteca no ha logrado degustar.
 España, aquel país que México aprendió a admirar y odiar a través de la historia, pudo deshacerse de sus fantasmas y alcanzar la gloria deportiva, un manjar que el país azteca no ha logrado degustar.
Ciudad de México -
  • España entendió el deporte como un modelo de negocio, para México sólo el futbol se volvió la disciplina a explotar

España, aquel país que México aprendió a admirar y odiar a través de la historia, pudo deshacerse de sus fantasmas y alcanzar la gloria deportiva, un manjar que el país azteca no ha logrado degustar.

Las preguntas caen como en casada. ¿Por qué si España era como un espejo para México pudo quitarse las cadenas y alcanzar el éxito?, ¿por qué si ellos eran parte del “ya merito” lograron alzar la Copa?. Historiadores y estudiosos en el país ibérico celebraron el bum que los deportes tuvieron en su tierra, afirmando que todo se había logrado gracias a los procesos de continuidad.

La Selección Española de futbol culminó una época de trabajo intenso al obtener el título de Campeón del Mundo, antes Alberto Contador ya había lucido en el ciclismo, Rafael Nadal en el tenis, Fernando Alonso en la Formula 1, Pau Gasol en el baloncesto, Sergio García en el Golf, Gemma Mengual en nado sincronizado, por mencionar sólo algunos.

México sólo ha tenido sus destellos; Lorena Ochoa logró alcanzar la cima del golf femenil gracias a su talento, empeño y dedicación que fue respaldado por un apoyo incondicional de la industria privada, Paola Espinosa y Romel Pacheco lo han hecho porque defienden su trabajo y la continuidad del mismo en los clavados, la Selección Sub-17 de futbol se coronó campeón porque se respetó un proceso que por supuesto estuvo acompañado de talento; pero las historias de gloria son pocas, sólo se vuelven suspiros en la vida cotidiana del país.

Las respuestas son claras cuando el análisis es profundo. España comenzó a pensar en el futuro después de su penosa actuación en el Mundial de 1982 realizado en su tierra, el país visualizó proyectos a largo plazo y antes de sus Juegos Olímpicos de Barcelona 92 las cosas se pusieron en marcha.

Con la llegada del Régimen democrático en 1982, se consolidó el fomento deportivo y el plan ADO (Ayuda al Deportista Objetivo) así se potencializó el apoyo para la práctica del deporte, la sana alimentación y una vida equilibrada; a ello se le agregaron las aportaciones de la industria privada quien se convirtió en un pilar. Hoy ADO tiene bajo su régimen 235 atletas de alto rendimiento.

En México la Ley de Cultura Física y Deporte se volvió sólo en un bosquejo de lo que debía ser. En las leyes se estipuló que era necesario “fomentar el óptimo, equitativo y ordenado desarrollo de la cultura física y el deporte en todas sus manifestaciones y expresiones; elevar, por medio de la cultura física y el deporte, el nivel de vida social y cultural de los habitantes, fomentar la creación, conservación, mejoramiento, protección, difusión, promoción, investigación y aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y financieros destinados a la cultura física y el deporte... garantizar a todas las personas sin distinción de género, edad, capacidades diferentes, condición social, religión, opiniones, preferencias o estado civil la igualdad de oportunidades dentro de los programas de desarrollo que en materia de cultura física y deporte se implementen”.

A la ley se le agregó el nacimiento de CIMA en 1998. El proyecto era tan ambicioso como el español, integrado por el apoyo gubernamental y de la industria privada, pero la continuidad y los intereses ajenos al crecimiento deportivo terminaron por romper con la esencia, los patrocinadores fueron abandonándolo y cuando la Secretaría de Hacienda estableció que las donaciones no serían deducibles de impuestos abandonaron el sueño.

Los atletas siguen recibiendo apoyo del gobierno y sólo algunos de ellos han logrado cerrar contratos exitosos con marcas que apoyan sus carreras. Los planes a largo plazo jamás fueron una idea que se respetara, conforme cambiaron los sexenios presidenciales cambiaron las políticas y los encargados; el golpe es tan fuerte que a dos años del inicio de los Juegos Olímpicos de Londres no hay un programa específico de apoyo para los 173 atletas que pertenecen a CIMA, y será hasta febrero del 2011 cuando el gobierno llame a las empresas para integrar, de nueva cuenta, un frente común. Ante la poca organización y los programas atractivos, las empresas decidieron apoyar por su cuenta a los atletas, sin tener intervención del gobierno.

En el tema de la infraestructura España supo aprovechar lo que los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 dejaron, en el país azteca los inmuebles se deterioraron sin ser utilizados de manera ideal tras las Olimpiadas del 68. Además, el gobierno ibérico instauró entre sus políticas de apoyo al deporte, que se crearán complejos deportivos, que incluyeran canchas de tenis, básquetbol y futbol en cada urbanización; dichas instalaciones podían ser utilizadas por la comunidad sin ninguna restricción. En México sólo existe un Centro de Alto Rendimiento para el futbol, las estructuras para otras disciplinas carecen de mantenimiento.

Las diferencias entre México y España se acumulan. En el país ibérico las Federaciones son entidades privadas, con personalidad jurídica propia, de ámbito de actuación nacional que ejercen bajo la coordinación y tutela del Consejo Superior de Deportes.

En México no existe una sinergia de ideas entre Federaciones y la CONADE (organismo encargado de fomentar y promover la Cultura Física, la Recreación y el Deporte). Las pugnas internas entre las federaciones impiden que se tenga una misión fija, los pocos apoyos terminan por diluir los proyectos.

Justo ahí España entendió que debía verse el deporte más allá de su esencia, comenzaron a explotarlo vendiendo proyectos atractivos que trajeron aficiones nuevas, simplemente entendieron que el deporte en todos sus rubros era un modelo de negocio; se terminó por crear un círculo virtuoso entre la industria y las prácticas deportivas.

El dinero, por supuesto se volvió un motor para alcanzar los objetivos, las diferencias ahí también son abismales; para el proyecto de Londres 2012 España tiene un presupuesto 198 millones 997 mil 361 pesos (un global de 51 millones 300 mil euros) sólo para los atletas y entrenadores, en México para el 2010 el presupuesto es de 108 millones, pero de esos 24 millones 620 mil pesos son para becas económicas y 22 millones de 159 mil pesos para los equipos multidisciplinarios.

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