- Así, los boletos de 120 pesos, precio oficial, los daban hasta en 150
La lluvia intensa que cayó previo al partido entre México y Honduras no sólo desquició el tráfico en los alrededores del Estadio Azteca, también bajó las ganancias de los comerciantes que se instalan en la parte aledaña al inmueble y hasta las de los revendedores. Y es que los vendedores ilegales de boletos para el partido temieron que a causa de la lluvia, la afición mexicana que no tenía entrada al partido ya no acudieran al Coloso de Santa Úrsula. Y para prevenirse de no poder vender los boletos que ya tenían en su poder, comenzaron a venderlos a menor precio en que ellos mismos los cotizaban dias previos al encuentro y en algunos casos se conformaron con sólo sacarle una ganancia de 20 ó 30 por ciento a cada entrada, ya no el 200 ó 300 por ciento al que llegaron a cotizarlos. Tanta era su desesperación que desde las vías aledañas al Azteca, Tlalpan o las calles de Santa Úrsula, los revendedores acudían a los autos y en las ventanillas ofrecían su mercancía ilegal, lo mismo en el estacionamiento del estadio, donde apenas se estacionaba un coche, llegaba alguna persona a ofrecer las entradas. Así, los boletos de 120 pesos, precio oficial, los daban hasta en 150, y hubo quien ofrecía los más caros, los de 500 en 700 ó 750 pesos.
