Batazos de mujeres, el beis en Mochicahui

Mochicahui es el campo de los sueños del beisbol femenil. En el pequeño pueblo de Sinaloa, donde habitan poco más de cinco mil personas -2 mil 616 de ellas mujeres- la iniciativa de ocho equipos...
Mochicahui es el campo de los sueños del beisbol femenil. En el pequeño pueblo de Sinaloa, donde habitan poco más de cinco mil personas -2 mil 616 de ellas mujeres- la iniciativa de ocho equipos de una liga de beisbol femenil que inició en el 2013.
 Mochicahui es el campo de los sueños del beisbol femenil. En el pequeño pueblo de Sinaloa, donde habitan poco más de cinco mil personas -2 mil 616 de ellas mujeres- la iniciativa de ocho equipos de una liga de beisbol femenil que inició en el 2013.
Ciudad de México -
  • En este poblado de Sinaloa, el beisbol femenil se convirtió en un fenómeno social

Mochicahui es el campo de los sueños del beisbol femenil. En el pequeño pueblo de Sinaloa, donde habitan poco más de cinco mil personas -2 mil 616 de ellas mujeres- la iniciativa de ocho equipos de una liga de beisbol femenil que inició en el 2013 -con 18 jugadoras cada uno- se volvió un contagio: aun con la pelota caliente, los conjuntos casi se duplicaron al término de la primera edición (crecieron a catorce) y fueron los mismos padres de familia quienes pidieron integrar al juego a sus mujeres amantes del bat.

"Fue la primera liga de beisbol femenil en el estado de Sinaloa", cuenta María Aguilar, secretaria y manager de dicha organización en ese entonces.

En la pizarra figuran algunos nombres de equipos por el folclor con el que representan a sus ejidos o patrocinadores: Llantera Herrera 2 de Abril, Cachorras de Mochicahui, Blue Jays de Los Mochis, Muñecas de Constancia, Twins de Mochicahui, Abarrotes Dorys de El Pochotal, etcétera.

Curvas, quinielas, pagos "a la sorda", son el sabor de cada domingo en el diamante beisbolero. La pitcher Laura Gastelum, del equipo 2 de Abril (conjunto campeón de la segunda edición de la liga), es una de las mejores lanzadoras.

"Desde que empecé a jugar han habido muchos equipos de otras comunidades que me mandan llamar, hasta me han pagado por ir, me dan para los pasajes o 400 pesos por partido" cuenta la especialista en curvas –se sabe quince distintas y algunas se las enseñó su papá— y admite: "no es muy bien visto que nos paguen a las mujeres, por lo general solo lo hacen con hombres".

De acuerdo al fundador de la liga, Fredy Leal, la esencia de la iniciativa "es meramente formativa", dijo ante un medio que ha procurado dispersar la voz para que se conozca el fenomenal suceso en el estado. La idea del profesor de educación física que "siempre había entrenado a niños, mudó a la de hacer una liga femenil gracias a la petición de su hija Frida Leal; iba a las secundarias a invitar a las niñas, empezó a organizar juegos amistosos y así inició" cuenta María, también profesora de educación física y pelotera de corazón.

Sin embargo, aunque las jugadoras no reciben sueldo alguno, el presidente se encarga de organizar quinielas. Con lo recaudado de vez en cuando se compran uniformes, material o se paga a los "umpires", de lo contario, cada jugadora tiene que poner diez pesos para cubrir su día que es normalmente lo que sucede.

"El patrocinador te da solo para tu uniforme, para una parte del mismo o simplemente para que le pongas su logotipo y con eso", platica Laura desde la loma.

Las tardes domingueras de beisbol debajo de la sombra de un árbol, en un campo llanero y con una Tecate para amainar el calor, es como María describe la vida cotidiana en Mochicahui donde "más del 90 por ciento de mujeres entre 10 y 30 años practican esta disciplina, softball, fútbol o algún otro deporte, da gusto ver que los deportivos están llenos, pero es un hecho que la reacción de ellas al beisbol es fuerte" y Laura coincide: "Cada domingo, en cada ejido, hay un partido de beisbol femenil", un acto tan común como el de ver a los managers apasionados y en medio de riñas por querer ver ganar a su equipo.

La curiosidad y el gusto por el beisbol llena dichos campos. Novios, familiares, público en general son atraídos y la pitcher dice saber por qué: "Es por el juego que damos, es competitivo. Tiramos curvas –aunque al principio no estaban permitidas—, nos barremos, vamos dispuestas a que nos peguen, a ensuciarnos", cuenta la joven de 25 años que en su vida como profesional es diseñadora y quien comenzó a jugar primero con niños a la edad de diez hasta que se lo prohibieron por ser mujer y tampoco pudo hacerlo en la categoría 15-16.

"De hecho, mi papá no me quería enseñar a jugar, pero ante mi insistencia lo único que me advirtió es que, si lloraba, me sacaba del juego. Un día un compañerito me empezó a decir ‘te voy a pegar’ y yo le contestaba ‘pero si yo no te hago nada’, ‘no, pero me caes gorda porque eres mujer’, me dijo y me acuerdo que estuvo tirándome la pelota a la cabeza; en eso me iba a dar base por bola y en la última lanzada me alcanzó a dar fuerte y a pegar en la mano, ya no me la pude quitar. Me fui secando las lágrimas a la base porque mi papá me decía ‘no llore, no llore’".

Jugar despegadas de la base es hoy una realidad –antes era sólo hasta que la receptora tuviera la bola-- y eso, de acuerdo a María, es una mejor forma de entender el juego. Por su parte la pitcher Laura hace un recuento: "Cuando recién empezamos jugábamos reglas como para niños, pero ahora usamos las de hombres de la categoría 15-16 y a siete entradas".

La disciplina que corre por las venas de Sinaloa ha comenzado a sembrar semillas y el ejemplo fue la invitación que le hicieron a la liga a un cuadrangular en Tepatitlán de Morelos, Jalisco.

"Fuimos a participar y darnos a conocer, dicen que ahí es la cuna del beisbol femenil de Guadalajara", relata la ex secretaria quien mencionó otras invitaciones para reclutar niñas de 16 a 18 años e ir a Mérida a pruebas con el ex jugador Oswaldo Morejón previo a los Panamericanos, o la del municipio Guamuchil donde estrenarán un estadio.

La liga especial de Mochicahui que en sus filas recluta a niñas, jóvenes y señoras, mantiene en pie su tercera edición --aunque ahora con diez equipos--. Juega sus finales en el Estadio Francisco Galaz Burrola y desde el "bullpen" se practican los pasos de cómo lanzar la bola pero esta vez, para que no se quiebre la pelota. El juego apenas comienza, las mujeres van al bat.

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