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Explota la euforia en el 'Harbaugh Bowl'

Las afueras del Superdome se llenaron de prpura y rojo. (Video: Aldo Gutirrez)

Emmanuel Gutirrez | MEDIOTIEMPO (Enviado)
New Orleans, Louisiana, Estados Unidos, domingo 3 de Febrero del 2013

  • Estupendo ambiente se vivió en los alrededores del Superdome previo al Super Bowl XLVII
Por fin detonó la fiesta llamada ‘Harbaugh Bowl’; las calles aledañas al Merceds Benz Superdome se pintaron de púrpura y rojo para dar paso a una guerra sin tregua entre los San Francisco 49ers y Baltimore Ravens, para disputar la máxima gloria disponible en la NFL, el trofeo Vince Lombardi.

La capital del “Mardi Gras” acogió con su mejor vestimenta la edición XLVII del “Gran Juego”, se vistió de gala para dar el segundo anillo en la historia de los Baltimore Ravens  o continuar la hegemonía y el invicto de los Niners en el Súper Domingo.

Miles de aficionados marchaban rumbo al estadio a ritmo de Jazz, personajes coloridos hacían sentir la vibra y emoción que significa el espectáculo más grande del futbol americano.

Los Cuervos aletean merodeadores las entrañas del estadio, saben que pueden despedir a su “Ray” con el cetro en mano y cargado en hombros por sus “súbditos” más leales.

Por el otro, los Gambusinos tienen la esperanza de que el intrépido vasallo Colin Kaepernick derrote al enemigo y ocupe el trono que una vez perteneció a Joe Montana y Steve Young.

Un luchador enmascarado mostraba el poder de cinco anillos que poseen los Niners pero un “raven” hambriento de campeonato irrumpió para predecir que una marea púrpura arrasará con los Gambusinos que se pongan enfrente.

Incluso, algunos vecinos mexicanos del “Tío Sam” pudieron darse el lujo de colarse a la fiesta y ensalsaron con cadencia y calor nacional las faldas del domo de bronce de la cuna del Jazz.

“Venimos sin boleto, así que veremos el juego fuera del estadio, la ciudad es increíble. Hemos visitado y probado todos los sabores y no hay fiesta parecida a la del Super Bowl”, dijo Julio Contreras, oriundo de Saltillo Coahuila.

“Soy aficionado al futbol, pero no se compara con esto, me parece genial y el ambiente es increíble”, agregó.

Otros como Raúl Medina, quien nació en la Sultana del Norte, decidió desembolsar hasta 2 mil 500 dólares para ver el espectáculo más grande que ofrece la unión americana.

Así, la ciudad natal de Louis Armstrong dio el trompetazo inicial para señalar que no sólo de blues y jazz vive la ciudad de New Orleans, el futbol americano es una religión y la marea púrpura con tintes escarlata sabe como predicarla.

[MEDIOTIEMPO]

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