Las carreras de caballos tuvieron su origen en la Conquista de México

La tradición cuenta que el origen de las carreras de caballos en México inició en el momento que Hernán Cortés desembarcó en Veracruz, de acuerdo con el historiador William Beezley.
La tradición cuenta que el origen de las carreras de caballos en México inició en el momento que Hernán Cortés desembarcó en Veracruz, de acuerdo con el historiador William Beezley.
 La tradición cuenta que el origen de las carreras de caballos en México inició en el momento que Hernán Cortés desembarcó en Veracruz, de acuerdo con el historiador William Beezley.
México, D.F. -
  • La tradición de las carreras de caballos viene de la época de la conquista, por idea de Hernán Cortés
  • Uno de los primeros hipódromos en México fue la Indianilla, inuagurado en 1895
  • La emoción y la adrenalina de los hipódromos ha sido una realidad en México

La tradición cuenta que el origen de las carreras de caballos en México inició en el momento que Hernán Cortés desembarcó en Veracruz, de acuerdo con el historiador William Beezley. Cuando llegaron los mensajeros de Moctezuma, Cortés quería impresionarlos: ordenó a varios de sus jinetes que corrieran en parejas a lo largo de la playa para ver quién llegaba más rápido al punto que el conquistador escogía. No fue sino hasta después de la Independencia cuando las carreras de caballos se convirtieron en el deporte formal que hoy conocemos. Los diplomáticos británicos y estadounidenses residentes en México, buscando conservar el estilo y las costumbres de sus países, pidieron que se construyeran pistas ovaladas. Además, solicitaron que se hiciera un registro genealógico de los caballos para determinar cuáles de ellos, con base en su linaje, serían los que tendrían mayor probabilidad de competir exitosamente al momento de correr. Así, durante el Porfiriato las carreras de caballos ya eran una de las principales atracciones para la sociedad mexicana. A finales del siglo XIX, algunos aficionados aristócratas se reunían en espacios de la Ciudad de México como el Jockey Club y el Piñón Turf Exchange. Ahí se sentaban a beber y a fumar puros, mientras intercambian información sobre los caballos, planeaban sus apuestas y organizaban las carreras.

En estos años, se construyeron los primeros hipódromos del país. Uno de los más famosos fue el de la Indianilla, situado en la Ciudad de México. Cuando se inauguró, en 1895, se reunieron 4,000 personas. Asistieron personalidades destacadas de la vida pública, como el gobernador del Distrito Federal, Pedro Rincón Gallardo y el  ministro de Hacienda, José Limantour.

Una característica atractiva del hipódromo Indianilla era que tenía el equipo necesario para que la afición apostara al estilo parisino que hoy permanece vigente: al momento en el que se cierran las apuestas de las carreras, dependiendo del número de las mismas, se determina automáticamente cuál será el caballo favorito y cuánto dinero se pagará por cada peso invertido. La sociedad mexicana de entonces podía experimentar la misma emoción con la que hoy se siguen las carreras de caballos al escuchar en el hipódromo el grito “¡Arrancan!”

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×