Las mujeres también se ponen el casco

La práctica del futbol americano femenil en México va en aumento. Aquí una historia sobre esto.
La práctica del futbol americano femenil en México va en aumento. Aquí una historia sobre esto.
 La práctica del futbol americano femenil en México va en aumento. Aquí una historia sobre esto.
Ciudad de México -
  • El futbol americano femenil en México va en aumento

Ixchel Rubio se pasea por las gradas del deportivo Los Galeana. Atiende una entrevista, una llamada. El sol la obliga a usar gorra y es un lugar para vestir cómoda: chamarra rosa, jeans y tenis.

Es la presidenta de la Liga de Futbol Extremo Femenil (FXF), la primera en Latinoamérica de su tipo; un esfuerzo que inició hace diez años en la Ciudad de México. En el campo, casi ochenta mujeres equipadas desde 16 a 32 años de edad corren, sudan y se taclean por un lugar en la Selección que irá al primer nacional de futbol femenil equipado, respaldado por la Federación Mexicana de Futbol Americano (FMFA) en Chiapas; un equipo que hasta hace poco no tenía un lugar.

“Queremos sacar dos selecciones (A y B) para el próximo evento que se llevará a cabo a finales de febrero (del 24 al 28). Ahí intervienen cuatro organizaciones más además de FXF: Lexfa, Selección de Chiapas, Selección de Tabasco y la Liga Semiprofesional de Futbol Americano Femenil”.

La presidenta lo cuenta con la autoridad de quien sabe que su Liga es la única que se ha ganado el derecho a llevar dos equipos, por ser la que más mujeres forma en sus filas, así como las que presumen un mejor nivel de juego en la modalidad 11, donde se corren las cien yardas.

Erika Meléndez presencia el entrenamiento. Ve jugar a su hija Valentina Millán, de 17 años, becada en la Universidad del Valle de México y MVP ofensiva y defensiva de la Liga. Da su opinión bajo el sol: “Los papás juegan un papel muy importante para que sus hijos o hijas hagan deporte, aunque yo diría que son 50 y 50 por ciento, pues algunas veces ellas son las que toman la iniciativa y ellos no hacen mucho por apoyar”.

En su experiencia y la de su esposo, el coach José Millán, ha habido ocasiones que para ir a entrenar llevan hasta a ocho jugadoras en su automóvil Matiz, una forma de solidarizarse con quienes no tienen los medios, pero sí las ganas de jugar.

“Ya no sé cómo le vamos a hacer con el nuevo reglamento de tránsito” dice y sonríe la manager las Sharks, uno de los 28 equipos que forman parte de la FXF (que inició con cuatro) y que hoy se dividen en tres categorías: Bellas (de Tercera), Fuertes (Segunda) y Extraordinarias (Primera).

Con catorce mil 500 pesos, cualquier equipo que tenga mínimo 14 mujeres en su plantilla y/o hasta 35, puede inscribirse a la FXM. La temporada dura cuatro meses y son seis juegos en los que tienen derecho a arbitraje, ambulancias, semifinales y finales. Si clasifican, también se les apoya con un juego de comodín y uno de preparación. Los premios son diplomas y cada mujer federada paga anualmente 10 pesos a la FMFA.

Hay más historias en el emparrillado femenil. Las tres horas de entrenamiento van a la mitad y es hora de practicar las jugadas. Los choques de los cascos suenan y algunas jugadoras esperan su turno en la línea de fuera. De pronto, desde las gradas, se escucha un tímido grito de Íker, de cuatro años, que llama a “mamá”, una, otra y otra vez.

Daniela Martínez “Pola”, de 29 años, pregunta: “¿qué necesitas?”, “ir al baño”, contesta su hijo. Abogada, litigante de materia laboral independiente, la jugadora de las Demonias es también jefa de familia. “He practicado futbol desde que tenía 11 años, así que no por ser mamá iba a dejar de hacerlo. De hecho, cuando tenía tres meses de embarazo me fracturé, me sacaron unas placas y ¡me enteré que ya venía Íker!, tuve que parar. Afortunadamente él ha sido bastante noble para entender que esto me gusta y ahora también quiere jugar”.

La muerte reciente de uno de sus hermanos, así como el accidente de otro de ellos, quien incluso quedó inválido hace seis meses, le dan a "Pola" –a quien le apodan así por el parecido de su rizada cabellera a la de Troy Polamalu, exjugador de los Pittsburgh Steelers-- un aliciente para llevar el estandarte del futbol americano en su familia:

“Mi abuelo también jugó. Un tío, mis hermanos y ahora yo soy la única que eligió hacerlo. Deseo suplir la frustración de mi hermano que no puede caminar y de paso compartirle el gusto a mi hijo para que siga con la tradición”.

Daniela, dueña de su propio trabajo y su cuerpo, también ha decidido probar en futbol americano en bikini, aunque dice categórica: “prefiero el equipado, es más futbol, lo otro es más show”.

La práctica está por terminar. Ixchel anuncia que su intención es lograr que la FMFA considere llevar al equipo al Mundial de la especialidad que se llevará a cabo en Bahamas, la tercera edición de un evento que las estadounidenses dominan por mucho (el primero fue en Suecia 2010 y el segundo en Finlandia 2013).

“Eso ya no depende de mí, ni de las jugadoras, sino de que la Federación diga si hay presupuesto o no. En teoría podríamos ir porque estamos federadas en México y por tanto nos reconoce la Federación Internacional (IFAF)”.

Experta en gestión deportiva, la presidenta de la FXF sabe que los días de salir a buscar mujeres para invitarlas a jugar, de invertir el sueldo de su antiguo empleo para rentar campos, de pedir utilería usada para reciclar y de paso romper con los estigmas hacia la mujer dentro del futbol americano, casi se fueron.

“Algunos coaches llegan buscando novia y terminan enamorándose del deporte”. Hoy la presencia de ellas en el campo, da cuenta de la conquista de una disciplina más que termina en “femenino”.

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