Mexicanos sin gloria: El 'No-Río' 2016

Como primer punto de análisis, estimado fan, hay que ser realista: No se puede esperar frutos dulces de una ortiga.
Ciudad de México -

Si eres mexicano y te interesa el deporte, el tormento que no deseabas en estos Juegos Olímpicos lo soportaste durante más de una semana, hasta que llegó el triunfo del boxeador Misael “Chino” Rodríguez, quien avanzó a semifinales para asegurar al menos el bronce. La victoria del “No Rio” 2016 asoma inevitable. ¿De quién es la culpa?

Hasta la realización de esta columna, otros tres atletas nacionales buscarían revertir la carestía de victorias. Ante esto, se desató la avalancha de críticas sobre esta actuación. Pero, ¿es justo o no?

Como primer punto de análisis, estimado fan, hay que ser realista: No se puede esperar frutos dulces de una ortiga.

Los atletas mexicanos llegaron a Río de Janeiro con sus propias intenciones pero bajo un túnel hondo, una zona donde el deporte está politizado y diversos personajes, que no son los atletas, buscan aprovecharse cada que tienen una oportunidad.

En lo deportivo, se exhibe un nivel real en el escaparate internacional, porque en un macroevento no solo compite el músculo, la inteligencia. También lo hacen el presupuesto, las estructuras y, sobre todo, la cultura del país que salta a la escena para medir todas estas fuerzas con otros.

La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) es un organismo público encargado de fomentar, regular y administrar el deporte amateur y profesional, y que a su vez es susceptible de rendir cuentas a la ciudadanía como una entidad del Gobierno de la República. Su operación está financiada por recursos públicos, es decir con los impuestos que pagan los mexicanos.

Un total de 215 personas viajaron representando a México, incluidos los 125 atletas, sus médicos, entrenadores, fisioterapeutas, personal de apoyo y dirigentes.

El presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla Becerra, informó que en la segunda quincena de julio de este 2016 se realizaría una campaña de redondeo de centavitos en las 226 tiendas de Chedraui para recaudar fondos para los deportistas mexicanos y que estos pudieran tener 30 dólares diarios como viáticos. También, agregó que con este patrocinador darían premios especiales a los ganadores de medallas.

LA COOPERACHA DEL CHINO

Como fue nulo el apoyo para algunos elementos la Delegación Mexicana antes de su viaje a Brasil, Misael fue uno de quienes buscaron en el pueblo la solidaridad que no encontró en su directiva. El ‘Chino’ se subió a ‘botear’ en los microbuses, es decir, a pedir en una latita monedas que le ayudaran a realizar su viaje… ¡como si juntara para un mochilazo!

Mi amiga Katy López, bella analista de temas olímpicos, investigó y dijo que fueron 250 pesotes los que reunió el originario de Parras, Coahuila. Con él, todos los pugilistas que acudieron a Río.

En una investigación de “El Economista”, con datos solicitados al Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar) y Transparencia, 145.2 millones de pesos se otorgaron en becas para la preparación de estos deportistas entre 2013 y 2016. Entre ese presupuesto ningún peso se destinó para el box, que abre el medallero para México después de 16 años de sequía.

UNA MEDALLA DE ODIO… PARA LA CORRUPCIÓN

Algo lamentable para el deporte mexicano es que este siempre se ha tomado como refugio de políticos protegidos y reubicados a placer por los cotos de poder reinantes en todas las épocas. Es el caso de Alfredo Castillo, personaje que entregó malas cuentas como funcionario de seguridad y que sin embargo fue colocado por el Gobierno como titular de la Conade.

Hasta ahora no hemos podido comprobar si el señor Castillo llevó a los Juegos Olímpicos a su pareja sentimental con dinero del erario o si es de su bolsillo, pero qué podemos esperar de alguien que califica a la Conade como una “agencia de viajes”. Eso sí, se les aprecia sonrientes en cada una de las fotos que nutren álbumes enteros en sus redes sociales. Lo que es un hecho, es que la señora fue acreditada como parte de la delegación.

Visto desde estos ángulos, podemos resumir que las medallas no llegaron como muchos soñaban porque no hay quien las genere desde la toma de decisiones ni un programa sólido que supervise los procesos.

Lo único que se debe corregir de inmediato a los atletas enviados a Río 2016 es su forma de expresarse, que puede interpretarse como desconsiderada al emitir constantes frases como “me voy muy bien”, “no le debo nada a nadie”, “cumplí”, entre otras por el estilo, ya que al representar a una nación las expectativas de los fans siempre son altas y es políticamente incorrecto hablar de metas personales.

Les urge un asesor de imagen pública tanto a ellos como a su máximo jerarca de cuello blanco, para que sean entrenados, educados también en esto. Finalmente, el ADN dentro la cultura es la educación.

Definitivo, no podemos reír a carcajadas pero sí disfrutar de los alcances de nuestros atletas. Algo que sí tenemos.

¿Y tú qué piensas? Conversemos. Recuerda que en este mundo terrenal, todo puede sumar o restar y tú eliges la cuenta.

Fuente: Fan Datos CID Consultoría, Mediotiempo, Conade y “El Economista”.

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