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Estadio Harp Helú, el primero de su tamaño en CDMX desde el Azteca en 1966

El estacionamiento subterráneo tendrá capacidad para 650 automóviles
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A menos de 48 horas de que se inaugure la nueva casa de los Diablos Rojos del México, cientos de trabajadores alrededor del inmueble van a marchas forzadas para dejar al 100 por ciento el estadio que abrirá sus puertas este sábado con un amistoso entre los Pingos y un equipo de prospectos de los Padres de San Diego.

El movimiento de personas, autos, grúas y máquinas es incesante desde el enorme acceso principal. Hombres y mujeres con chaleco fosforescente y casco abundan en el interior y en los alrededores de la construcción, cargando materiales, instalando lámparas, fijando losetas, soldando y hasta limpiando una por una las 20 mil butacas del Estadio Alfredo Harp Helú.


Cada uno de los detalles es atendido en la construcción que rondó los 3 mil millones de pesos, como las entradas, los espacios entre los asientos, elevadores, rampas, dos pantallas gigantes en los jardines, palcos de lujo, zona de insumos, audio de alta fidelidad y una visión perfecta desde cada uno de los asientos.

Los dugouts, así como los vestidores ya están listos. El de los Diablos, como singularidad, cuenta con cuatro leyendas motivacionales escritas con focos neón: “Estos rojos juegan como el diablo”, “Cuando salto al terreno, lo que más deseo es levantar a los aficionados de sus butacas con una de mis jugadas” y “Vivir y morir jugando beisbol”.

Más allá de la modernidad de esta obra y su costo, de acuerdo al Presidente de la Liga Mexicana de Béisbol, Javier Salinas, será una punta de lanza en cuanto a la infraestructura deportiva en la Ciudad de México, la cual consideró tiene un gran rezago.

“El estadio de los Diablos es un parteaguas que rebasa incluso al beisbol, es algo más allá. Es un estadio hermoso que va a ser ícono de la Ciudad de México, por encima del tema beisbol, porque nos pone en perspectiva que la infraestructura en la Ciudad de México se estaba quedando muy rezagada”, señaló.

“El Estadio Alfredo Harp Helú es el estadio de más de 10 mil personas que se inaugura desde que se inauguró en 1966 el Estadio Azteca, de ese tamaño es nuestro retraso”.

Otro de los detalles que llama la atención de esta obra, la cual tardó tres años en hacerse, es un monumento hecho de acero en el cual se grabaron los nombres de cada uno de los trabajadores que participaron en la obra, así como el de todas las empresas que laboraron desde que inició la construcción.

Y aunque todavía se regaba un poco de arcilla y se retocaban las líneas, el campo, de material sintético, está al 100 por ciento, así como el estacionamiento con capacidad para 650 automóviles, que al menos para este fin de semana de estreno no estará funcionando al público en general, ya que servirá para atender a todos los invitados especiales al duelo de inauguración.

Tras los dos juegos de sábado y domingo, la nueva casa de los Diablos Rojos verá acción hasta el 5 de abril, cuando arranque la Temporada 2019 de la Liga Mexicana con la “Guerra Civil” entre los escarlatas y los Tigres de Quintana Roo, serie que cumplirá 64 años de historia en uno de los mejores inmuebles para jugar beisbol de Latinoamérica.


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