Cruz Azul vivirá una tarde-noche atípica este miércoles cuando reciba al Atlas en la Jornada 2 del Clausura 2026, en lo que será su debut como local en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, tras el prolongado y polémico desenlace con la UNAM que impidió su continuidad en el Estadio Olímpico Universitario.
Más allá del cambio de sede, el entorno no ha sido el ideal para La Máquina. La cancha del Cuauhtémoc se encuentra en mal estado, una situación que ha generado preocupación al interior del club, sobre todo considerando que el inmueble tendrá una carga importante de partidos en las próximas semanas, tanto de Liga MX como de la Concacaf Champions Cup, lo que podría agravar las condiciones del terreno de juego.
En lo deportivo, el equipo celeste llega presionado. Cruz Azul cayó 2-1 ante León en la Jornada 1, resultado que obliga a sumar de inmediato para no rezagarse desde el arranque del torneo. El debut en Puebla, con una cancha complicada y sin el respaldo habitual de su afición capitalina, añade un reto extra para el conjunto cementero.
A este panorama se suma otra semana de locura en los despachos de Cruz Azul. El fichaje de Miguel Borja, que parecía encaminarse a buen puerto, no se ha podido cerrar. Las negociaciones se han tambaleado, el delantero regresó a Colombia y la incertidumbre crece con el paso de los días, dejando en pausa una de las apuestas ofensivas del club para este semestre.
En contraste, el caso de Mateusz Bogusz parece avanzar con mayor claridad. Houston Dynamo mejoró su oferta por el atacante polaco, acercándose a las pretensiones económicas de Cruz Azul, que rondan los 10 millones de dólares incluyendo bonos. De concretarse, el jugador tendría prácticamente las horas contadas en La Noria, lo que abriría otro frente de ajustes en el plantel.
Del lado de Atlas, el escenario es distinto. Los rojinegros arrancaron el torneo con triunfo ante Puebla y ahora buscarán confirmar su buen inicio como visitantes, aprovechando el contexto complejo que rodea al conjunto celeste.
Así, el duelo en Puebla no solo será un partido de Jornada 2: será una prueba de carácter para Cruz Azul, dentro y fuera de la cancha, en medio de un arranque de torneo marcado por la incertidumbre, las negociaciones y un hogar provisional que aún no ofrece garantías.
