Pumas y Cruz Azul empataron a tres anotaciones en uno de los partidos más espectaculares del torneo, pero en el que también hubo muchos errores. Así lo reconoció el técnico de los universitarios, Esteban Solari, quien dijo que hay que tener autocrítica, pues han cometido muchos errores que les han costado puntos, no solo en este partido, sino a lo largo de la competencia.
El estratega argentino no buscó culpables individuales después del empate de su equipo ante los Cementeros. El entrenador reconoció que su equipo ha cometido errores que lo obligan a resolver los partidos desde escenarios adversos y asumió que parte de la responsabilidad por los puntos perdidos también le corresponde.
“Todos los partidos tenemos algún penal, alguna roja, algún error nuestro que nos compromete y, al final, cambia un poco el plan”, admitió el técnico argentino.
Ante Cruz Azul, la expulsión de César Huerta fue determinante. Pumas había conseguido construir una ventaja de dos goles, pero la segunda tarjeta amarilla del atacante modificó el desarrollo del encuentro y obligó a los universitarios a competir con diez hombres durante buena parte del partido.
Solari destacó que el Chino estaba teniendo una buena actuación, participaba en las jugadas ofensivas y había generado acciones importantes antes de abandonar el campo. Su salida, dijo, afectó al equipo no solamente por la inferioridad numérica, sino también por perder a un futbolista que atravesaba un buen momento.
El entrenador defendió la decisión de mantener una postura ofensiva pese a la desventaja numérica. Sin embargo, reconoció que, después de analizar el partido, hay aspectos que deben replantearse. La intención de seguir atacando no evitó que Cruz Azul ganara terreno y encontrara oportunidades para igualar el marcador.

A las dificultades tácticas se sumaron los problemas físicos. Solari explicó que tres de los cinco cambios estuvieron condicionados por circunstancias que no respondieron únicamente a una decisión estratégica: Juninho recibió un golpe en las costillas, Nathan tuvo que salir tras una caída y Pedro terminó con calambres.
El desgaste también fue un factor para algunos futbolistas que se reincorporaron después de disputar compromisos con sus selecciones nacionales. Aun así, el técnico evitó utilizar esas circunstancias como una justificación total y reconoció que Pumas necesita revisar sus propias decisiones.
“Tenemos que hacer una autocrítica. Tenemos que corregir errores que estamos cometiendo también, muchos errores individuales. Somos un equipo en el que algunos no cometen tantos errores individuales; nos pasa a todos, yo mismo”, señaló.
La frase revela el problema que Solari busca resolver: Pumas puede mostrar momentos de buen funcionamiento, pero las equivocaciones terminan por alterar los planes y comprometer resultados. El desafío del entrenador es conseguir que el equipo mantenga la concentración y la disciplina necesarias para que esos errores no vuelvan a convertirse en protagonistas.
La frustración por no ganar tampoco es menor. Solari reconoció que es el primero en sufrir cuando el trabajo no se refleja en el marcador y que le duele no poder ofrecer a la afición la satisfacción de abandonar el estadio con una victoria.
“Soy el primero que sufre no poder ganar. Quiero mucho este club”, afirmó.
El discurso del entrenador combina respaldo a su proyecto con una admisión de lo que todavía no funciona. Pumas necesita corregir sus errores individuales y sostener su propuesta durante los 90 minutos. La identidad que Solari pretende construir podrá ser una promesa, pero los puntos perdidos ya forman parte de la realidad del equipo.





