Editorial Mediotiempo
Ciudad de México
Este sábado se cumplen tres años del partido más espectacular que ha vivido Guillermo Ochoa en su exitosa carrera.
Fue justo el 17 de junio del 2014, cuando el arquero surgido del América deslumbró a todo el mundo con espectaculares atajadas frente a Brasil en la Copa del Mundo.
La Selección Mexicana, por primera vez en su historia, le arrebató un punto a la Verdeamarela en un Mundial, y en gran parte se debió a Ochoa.
Memo escribió su nombre en la historia con una atajada de antología ante un cabezazo letal de Neymar. Ochoa se lanzó a su derecha y hacia adentro del arco y con un manotazo le robó el gol a la estrella del Barcelona, desviada que fue considerada por la FIFA como una de las mejores del certamen.
Con el partido empatado a cero, Ochoa también se lució con un paradón tras un cabezazo a quemarropa de Tiago Silva, mismo que silenció por completo el Estadio Castelão.
Fue justo el 17 de junio del 2014, cuando el arquero surgido del América deslumbró a todo el mundo con espectaculares atajadas frente a Brasil en la Copa del Mundo.
La Selección Mexicana, por primera vez en su historia, le arrebató un punto a la Verdeamarela en un Mundial, y en gran parte se debió a Ochoa.
Memo escribió su nombre en la historia con una atajada de antología ante un cabezazo letal de Neymar. Ochoa se lanzó a su derecha y hacia adentro del arco y con un manotazo le robó el gol a la estrella del Barcelona, desviada que fue considerada por la FIFA como una de las mejores del certamen.
Con el partido empatado a cero, Ochoa también se lució con un paradón tras un cabezazo a quemarropa de Tiago Silva, mismo que silenció por completo el Estadio Castelão.