Santiago Gimenez nació en Buenos Aires, Argentina, el 18 de abril de 2001. Aquel día, imaginar que el primogénito de la familia Gimenez se convertiría en figura de un país ajeno al de ellos, parecía imposible.
Nos recibió en su casa en la Ciudad de México Christian Gimenez. El ‘Chaco’ nos abrió la puerta de su oficina, un espacio que parece museo, lleno de recuerdos del futbol nacional e internacional.
EL HIJO DEL CHACO
En plena hora del mate. El ‘Chaco’, ya en confianza nos contó cómo empezó todo. La llegada a México, específicamente al puerto de Veracruz, cuando la familia apenas se estaba formando.
Eran él, Berna y un pequeño Santi de apenas dos años. Sus primeros recuerdos con el balón nacieron en el Estadio Luis Pirata Fuente, casa de los Tiburones Rojos. Después de los entrenamientos, el campo se abría para los hijos de los jugadores, que corrían y jugaban junto a sus padres.
“Para todo padre, lo máximo es que patee el balón, muy lindo”, compartió ‘Chaco’.
Su excompañero y ahora compadre, Walter Jiménez, lo tenía claro. Crecer en ese entorno no era normal, era un privilegio.
“Yo creo que el mayor privilegio o ventaja que puede tener un hijo de jugador es que su padre ya vivió todo, lo bueno y lo malo”.
“Un niño bueno”, repitió ‘Chaco’ más de una vez. Habló de su educación, de sus valores, de su forma de ser.
UN DEBUT AGRIDULCE
Pasaban los años y los Gimenez transitaron por la CDMX, luego Pachuca y finalmente, regresan a la capital para ver al Chaco hacerse una figura del Cruz Azul. Al mismo tiempo, en las canchas de La Noria empezaba a destacar un niño alto, güero, de ojos azules y con gol.
Se hizo figura en todo, la Sub15, la Sub17 y la Sub20, motivo por el cual llegó un llamado especial. El 13 de noviembre del 2016, Joaquín Moreno lo convocó al primer equipo como premio a su rendimiento en Fuerzas Básicas, entró de cambio en un duelo amistoso y se volvió el acompañante en ataque de su padre.
“Sabía que estaba en el banco, quería que entrara. Yo estaba jugando y cuando lo veo ingresar… Guau. Si quiero jugar con él, lo hago en el jardín de la casa. Ahora levanto la cabeza en un estadio y el que pica al espacio es mi hijo… Guau”.
Pero el éxtasis y el sueño de ver a padre e hijo juntos duraron poco. A los minutos de haber ingresado, el portero Alfredo Saldívar salió y chocó con el joven delantero de la Máquina. El hijo del Chaco quedó tendido en el suelo, no se levantó y tuvo que salir en camilla. El resultado fue rotura de clavícula.
LA VIDA EN RIESGO
Con el recuerdo agridulce, los meses pasaron y Santi apuntaba a recuperarse tras la operación. Pero una noticia paralizó a todos. Comenzó a resentirse del hombro, regresó al hospital y llegó un diagnóstico preocupante: trombosis. Fue llevado a urgencias de inmediato.
“Terrible, me dan la noticia y voy al hospital. Llego y están los papás. Hay mucho susto porque te puedes morir en ese momento”, nos dijo Ricardo Peláez, quien en ese entonces era director deportivo de Cruz Azul.
El procedimiento de recuperación incluía anticoagulantes, algo que ponía en jaque la carrera del joven Santi. Desde la recomendación médica, se le planteó la posibilidad de no volver a jugar y considerar un retiro prematuro.
Eso derivó en una plática especial. Santi le cuestionaba a su padre “¿por qué yo?, ¿por qué a mí?”. El Chaco tampoco tenía respuestas, pero le dijo que sólo Dios podía dárselas.
A partir de ahí, vino un cambio. Santi se recuperó y retomó su camino goleador en Fuerzas Básicas. Eso lo llevó a integrarse de forma definitiva al primer equipo y a ser parte del plantel que rompió la sequía de Cruz Azul con la “Novena”.
Después de ahí, más tiempos de bonanza. Su consolidación, llamados a la Selección Mexicana y su traspaso al Feyenoord de Países Bajos, donde rápidamente se volvió un delantero letal.
¿POR QUÉ A TI, SANTI?
Aunque Gerardo Martino lo dejó sin Mundial en 2022, la Copa del Mundo en casa representó una oportunidad para que Santiago Giménez demostrara de qué está hecho.
“Quiero que en ese momento se pregunte ‘¿por qué a él?, ¿por qué vive esa experiencia?’. Tendrá muchas respuestas. El de arriba lo acompañó para que esté en esos momentos”, cerró su padre, entre lágrimas.
Tras la entrevista, observamos la corta, pero ya destacada carrera de Santiago. Desde la medalla de campeón de Liga, la Copa Oro y la CONCACAF Nations League, hasta un reconocimiento como Man of the Match (Jugador más valioso del partido) en la UEFA Champions League.
Orgulloso de su hijo, el Chaco aún no asimila que aquellas tardes jugando la Champions en la PlayStation hoy son una realidad, mientras Santiago viste el jersey del conjunto Rossoneri del AC Milan.
Desde hace tiempo, Santiago Giménez dejó de ser “el hijo del Chaco”. Hoy, su nombre y su carrera lo definen como una de las respuestas al gol en la Selección Mexicana que busca hacer historia en casa.
El capítulo completo de Raíces: El Comienzo lo encuentras ya disponible en el canal de YouTube de mediotiempo.
