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Club Campestre de la Ciudad de México, una sede con historia para la XVII edición de XUNTAS

La XVII edición de XUNTAS es un encuentro que une tradición, formación y visión de largo plazo para el desarrollo del golf femenil mexicano.

El Club Campestre de la Ciudad de México será la sede de la XVII edición de XUNTAS (cccm.mx)
El Club Campestre de la Ciudad de México será la sede de la XVII edición de XUNTAS (cccm.mx)
Olga Hirata
Ciudad de México

En el Club Campestre de la Ciudad de México se llevará a cabo la XVII edición del ProAm de XUNTAS, un torneo que se ha consolidado como una de las plataformas más relevantes para el impulso del golf juvenil en el país.

XUNTAS, iniciativa enfocada en el desarrollo integral de jóvenes golfistas, que combina formación deportiva, acompañamiento académico y apoyo humano, con una visión de largo plazo que privilegia el proceso por encima de la urgencia del resultado. La elección del Campestre como sede responde a esa coincidencia de valores: estructura, disciplina y compromiso con la formación.

El Club Campestre de la Ciudad de México no es únicamente uno de los clubes más antiguos del país; es una de las pocas instituciones deportivas que ha atravesado más de un siglo sin traicionar su esencia. Fundado en 1905, en un país que apenas comenzaba a estructurar sus prácticas deportivas formales, el Campestre nació con una vocación clara: el golf como disciplina, como cultura y como forma de convivencia.

Desde sus primeros años, el club se convirtió en un punto de referencia para la práctica del golf en México. Su campo, de diseño clásico, fue concebido bajo una lógica que prioriza la estrategia y la precisión, rasgos que con el tiempo definirían su identidad. No es un trazo complaciente ni espectacular: es un campo que exige pensar, leer el terreno y respetar el juego.

A lo largo de las décadas, el Club Campestre ha sido testigo de transformaciones profundas del país y de la ciudad que lo rodea. Ha sobrevivido a cambios políticos, urbanísticos y sociales sin perder su carácter institucional. Lejos de ceder a modas pasajeras, ha optado por una evolución medida, cuidando sus tradiciones y adaptando su operación a los tiempos sin romper con su historia.

El Campestre también ha sido una escuela silenciosa. Generaciones de golfistas se han formado entre sus fairways, aprendiendo no solo técnica, sino valores: paciencia, autocontrol y respeto por las reglas. En ese proceso, el club ha mantenido una relación constante con torneos nacionales e internacionales, convirtiéndose en sede habitual de competencias que requieren orden, seriedad y experiencia organizativa.

Más allá del deporte, el Club Campestre de la Ciudad de México ha funcionado como una comunidad. Un espacio donde la continuidad ha sido más importante que el protagonismo y donde el prestigio se ha construido desde la constancia, no desde la exposición mediática.

Hoy, a más de cien años de su fundación, el Club Campestre sigue ocupando un lugar singular dentro del golf mexicano. No presume modernidad, la ejerce con discreción. No vive de la nostalgia, la administra con responsabilidad. En un entorno deportivo donde muchas historias se diluyen, el Campestre permanece: sobrio, exigente y fiel a una idea de golf que entiende que la verdadera tradición no se hereda, se cuida todos los días.



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