Podría buscarle 10 adjetivos distintos y terminaría, de manera obligatoria y centrada, en la misma conclusión (con información).
En Tigres ya hay frustración e impotencia de sus jugadores y cuerpo técnico al grado que al comenzar otro torneo muy pronto la probabilidad de éxito será cada vez menor… y te cuento.
Lo de Tigres es un fracaso no por perder la Final, porque yo ya concluyo que caer en un partido por el campeonato no es fracaso, pero lo de este equipo sí por las formas y la impotencia mental de superarlo.
— ¡Y tú qué demonios sabes si no convives con ellos diariamente!, me han de decir; pero sí, sí tengo información interna.
Tuve la oportunidad de estar en la tribuna del Nemesio Diez el sábado por la tarde noche, vi caras de su gente y actitudes de los jugadores.
Eso, a la distancia, no es tan valioso para ustedes, pero cuando ya hablas con dos protagonistas del fracaso que estuvieron ahí, te das cuenta de lo destruido que ya está ese equipo.
Terminó el juego, no pasaron ni 2 minutos y nos salimos del estadio para encontrarnos con el chofer de mi amigo Chuy Hurtado que nos traería de nuevo a la Ciudad de México antes del caos que se haría por un nuevo título del Toluca ante los Universitarios de Nuevo León.
El sábado no busqué reacciones porque de Toluca llegamos a cenar al Maralunga Girll & Bar, en San Jerónimo acá en CDMX (Muy recomendable), pero ayer domingo sí me puse a trabajar.
“Esto terminó más mal de lo que se vio, Miguel”, comenzó a decirme mi Judas U.
Le dije que todos vimos a un Tigres impreciso, jugando errático, no pudiendo meter un gol sino hasta el minuto 115 y, otra vez, fallando en los penales.
Aaah, también hay que decir que otra vez se pelearon (algunos), que Nahuel se le fue a Santiago Fourcade de forma muuuy equivocada y que hasta André-pierre Gignac se pasó de largo cuando le tocaba saludar a Mauricio Culebro.
— Pero no vimos lo interno, ¿tienes algo?, le escribí a mi Judas.
“¿Qué te digo?, pues demasiada frustración; lo que ahí se sintió de dos o tres es que esto no da para más, que no saben no si seguirán, sino que no saben si quieren seguir”.
Claro que le pregunté que quienes…
“Nombres para qué, es evidente, pero cuestionan si seguirán y también si el equipo volverá a pelear”.
Me dijo que había tanto silencio como frustración, destrucción y derrota mental, así me dijo, “derrota mental ya”, que había tanto hartazgo como, insisto, la duda de 2 o 3 de si seguir o largarse.
Y es que el equipo ya llegó a un punto en el que ha perdido toda seguridad en sí mismo.
Llegas a Finales y las pierdes; sí, llega a Finales y otros ni a Liguilla pasan, pero sirve de poco disputar hasta el final cuando perdiste.
El tema/información de DESDE EL ÁNGEL de hoy es que no todos tienen la seguridad de quedarse y algunos dudan si esto va a funcionar.
¿Será el calor de la derrota?, puede ser, no lo descarto, pero cuando una persona está molesta, encabronada, destruida o frustrada, como el sábado estaban todos los felinos, pueden decir o sentir algo exagerado, pero sin duda con algo de verdad.
“¿Qué va a pasar con Guido?", le pregunté.
“Con él supongo que nada; el proyecto sigue; esto no pasa sólo por Guido, Miguel, es ta mental”.
Y sí, el problema de La U, sin duda, ya es mental, de seguridad y de frustración.
El problema de La U ya, tras otra final perdida, es mental.
PD: Y eso —a veces— es más difícil de superar.
