¡Yo si le voy...!

Todos los comentaristas tenemos un equipo favorito. Y es que aunque algunos quieran navegar con bandera de "imparciales", es un hecho que este deporte nos comenzó a gustar a partir de irle a...

Todos los comentaristas tenemos un equipo favorito. Y es que aunque algunos quieran navegar con bandera de "imparciales", es un hecho que este deporte nos comenzó a gustar a partir de irle a cierto conjunto.

De manera que hay quienes no dudamos en manifestar abiertamente nuestra preferencias por algunos colores sin que eso quiera decir que las opiniones sobre ese club sean parciales.

¿Pero qué tiene de malo saber que son atlantistas Raúl Orvañanos, Heriberto Murrieta, Gerardo Valtierra y Toño de Valdés? ¿y porqué cuestionar que José Ramón apoye a Pumas, Enrique Bermúdez al Atlas y Javier Alarcón al Cruz Azul? ¿Usted piensa que Lalo Trelles se balconea cuando habla de "La Máquina" o Miguel Gurwitz cuando lo hace de "las Águilas"? ¿acaso cuando le mete gol al América es distinto el "..la pelota está en el fondo" de Raúl Sarmiento?

Por mi parte jamás he negado mi cariño a los Pumas, y porque algunos lectores de este espacio lo preguntaron, les platico el origen.

Además de ser egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde por cierto fui compañero de Carmen Aristegui y Fadlala Akabani (actual Delegado Político de la Benito Juárez), resulta que gracias a una invitación de mi compañero Alfredo Ruiz, realicé mis prácticas de servicio social precisamente en el Departamento de Prensa del equipo universitario allá por 1981.

¡imagínense que año me tocó....el de los campeones de CONCACAF, Interamericanos y de Liga! Con un cuadro en el que destacaban Olaf, Luna, Amador, Negrete, Manzo, López Zarza, Tuca y Hugo!

De pronto "mi trabajo" era estar en los entrenamientos del equipo, hacer entrevistas a Bora y los jugadores para luego por la tarde preparar un reporte que se distribuía con boletines personales a todas las redacciones de la capital incluidos los hoy desaparecidos Heraldo y Novedades). No existía el correo electrónico, pocos tenían fax y había que entregar a través de mensajeros.

A los pocos meses y gracias a los oficios de mis jefes Arnoldo Levinson y Miguel Mejía Barón, ya se me permitía viajar con el plantel y acompañarlos a partidos que se jugaban fuera del DF y en Estados Unidos.

Si sumamos la identificación universitaria por haber cursado mi prepa y la carrera en la UNAM con esa nueva tarea, ya podrán imaginar que de alguna manera me sentía parte de aquella familia. Más tarde vino el trato diario, la relación cercana e incluso la amistad con algunos jugadores (muchos que hoy son técnicos) y entonces el logotipo puma se me comenzó a tatuar.

Pero luego de un par de años de conocer el medio periodístico en aquella oficina, vino el momento de buscar horizontes relacionados con mi profesión... y entonces hice mis primeras intervenciones en los programas radiofónicos que en aquel entonces conducían Raúl Orvañanos y Carlos Albert, quienes tiempo después me "echaron la mano" para que José Ramón Fernández me diera la oportunidad en Imevisión en 1985, luego de hacer pininos en Canal 11.

De entonces a la fecha, afortunadamente he trabajado en diversos medios y en la actualidad puedo seguir "dando guerra" en mis trincheras de Estadio W en la radio, canal 52 en televisión , RÉCORD con una columna diaria y colaboraciones como ésta de MEDIO TIEMPO y la revista oficial de los Pumas.

Ya me imagino los respetables comentarios que este texto provocará entre quienes gustan de "darnos con todo" a los que escribimos en esta página, pero finalmente lo que quiero decir es que cada uno de los comentaristas o árbitros, que podría ser un caso similar, tenemos nuestro "corazoncito" y le vamos a algún equipo.

¿O de qué otra forma nos hubiésemos enamorado de este deporte?... y el que esté libre de culpa, que arroje la primera porra.

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