Alemania... del cielo al suelo

Cuando un anfitrión mundialista es eliminado, todo cambia. Y eso lo podemos decir en México con conocimiento de causa. La gente pierde emoción, la fiesta ya no es igual, las calles vuelven a ser...

Cuando un anfitrión mundialista es eliminado, todo cambia. Y eso lo podemos decir en México con conocimiento de causa. La gente pierde emoción, la fiesta ya no es igual, las calles vuelven a ser como antes, las pelucas,disfraces, caras pintadas y playeras del equipo dejan de usarse, la competencia sigue pero no es lo mismo.

La noche de este martes vi prepararse a los germanos como nunca. Las tiendas cerraron temprano, los negocios con televisión tenían reservaciones a tope, los autos llevaban banderas, las trompetas de gas dejaban sordo a cualquiera... su equipo estaba a un paso de la Final y ellos así lo sentían.

Durante 90 minutos, las expresiones pasaban de la emoción al sufrimiento, de la preocupación al regocijo... y de pronto, la angustia de los tiempos extras. Esos donde se dice que "puede pasar cualquier cosa".... y pasó.

Cuando todo presagiaba la famosa tanda de penales, llegó el gol de Grosso y luego Del Piero. Alemania estaba fuera.

Futbolísticamente pienso que el futbol ganó, se hizo justicia y los italianos llegan a la Final porque lo merecieron, porque lo buscaron, porque inlcuso fueron capaces de ver que los palos rechazaban sus disparos y no se vencieron, porque incluso tuvieron que abstenerse de hacer brotar la pasión que les caracteriza, muchas veces derivada en rudeza, con tal de cuidar las tarjetas fatales que los mermaran en caso de llegar a una Final, donde ya tienen boleto.

Por su parte, la gente tendrá que mirar el tercer juego con una emoción extraña; ganar es importante pero ya tampoco sabe a lo mismo.

Alguna vez le escuché a Carlos Salvador Bilardo describir ese juego como el que define "al mejor de los perdedores", y tiene razón. Incluso hay quienes dicen que no debería jugarse pues es el único de los 64 partidos que no sirve para avanzar a nungún lado, y aunque para algunos países que recientemente lo han enfrentado, como Croacia o Corea, sí resulta emocionante para colocarlos en una tabla final cerca de los dos primeros lugares, para otros es un premio de consolación que resulta frustrante.

¿Se imaginan por ejemplo un juego por tercer lugar en nuestras liguillas? ¿alguien del público tiene ánimo de pagar un boleto para verlo, y con qué pilas salen los jugadores a disputarlo?

Pero así sucede en los mundiales y habrá que ver como lo viven los mismos alemanes que esta noche de martes llegaron al estadio o a la televisión más cercana con la ilusión de verse en la Final... hoy eso se acabó.

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