¿Y el compromiso?

Hace poco escuché dos declaraciones que no me gustaron. Me refiero a los casos muy concretos del águila Nelson "Pipino" Cuevas y el delantero puma Reinaldo José da Silva.

Hace poco escuché dos declaraciones que no me gustaron. Me refiero a los casos muy concretos del águila Nelson "Pipino" Cuevas y el delantero puma Reinaldo José da Silva.

En ambos casos eludieron "olímpicamente" el compromiso de ser los goleadores de su equipo. Y es que luego de marcar 3 goles al Barcelona, el paraguayo americanista regreso a México diciendo... "no esperen que haga lo mismo en la liga, la verdad es que no creo ser el mejor anotador", etcétera... ¿y el compromiso?, ¿y el orgullo?, ¿y la casta?

Quiero suponer que los aficionados americanistas se habrán descepcionado de un refuerzo que llega para la delantera y que lejos de tomar como un reto el seguir marcando, elude la responsabilidad y casi casi da a entender que la noche ante los catalanes fue un "chiripazo".

Me hubiera gustado escuchar, "y esto es apenas el comienzo, porque con mi nuevo equipo cada partido voy a tratar no de hacer 3 sino 4 goles por jornada", ¿ cambia mucho verdad?

No menos desafortunadas me parecen las declaraciones hechas por el amazánico universitario que luego de presentarse con gol en Ciudad Universitaria y comenzar a escuchar elogios sobre su calidad y hasta comparaciones con otros goleadores pumas (Cabinho, Hugo, Flores, García, Marioni, etcétera), sale al paso y dice que para nada, "soy un jugador más en el equipo, trataré de hacer goles pero no piensen que llegaré a convertirme en una leyenda como esos señores"... !!! ¿qué nos habrá querido decir?

Me hubiera gustado escucharle, "soy un verdadero refuerzo y por eso me trajeron, y no me iré de México sin hacer historia, cada partido voy a demostrar que soy tan bueno o mejor que los que estuvieron aquí antes", eso seguramente mostraría que ha llegado un buen jugador de gran carácter.

Todo esto me recuerda una anécdota que se cuenta sobre Hugo Sánchez cuando llegó a España en 1981 para jugar con el Atlético de Madrid.

Dicen que al recibirlo en el Aeropuerto de Barajas, los periodistas le preguntaron -y dinos "manito", ¿a qué has venido?-, a lo que el mexicano respondió, "llego con mucha ilusión para seguir aprendiendo", por lo que de inmediato fue interrumpido por los comunicadores que le dijeron, -un momento, aquí se supone que a los refuerzos los traen para enseñar y no para aprender-.

La lección efectivamente hizo entender a Hugo que si no se llega a un lugar manifestando confianza, las cosas no rodarán igual.

Y seguro que el hoy Pentapichichi asimiló y repitió después como una costumbre que muchos le criticaron lo que esa tarde le dijeron.

Por eso, cuando llegan a nuestra liga jugadores que aunque parezcan soberbios prometen cosas, sueñan con hacer historia y convertirse en leyendas los prefiero por encima de los cautelosos.

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