La tragedia premundialista

Estoy seguro que desde aquel 19 de Septiembre de 1985, a muchos de mi generación nos sucede lo mismo. Comenzamos a recodar aquella mañana y reconstruímos casi minuto a minuto lo que vivimos,...

Estoy seguro que desde aquel 19 de Septiembre de 1985, a muchos de mi generación nos sucede lo mismo. Comenzamos a recodar aquella mañana y reconstruímos casi minuto a minuto lo que vivimos, cuando sentimos el temblor, cuando escuchamos la radio, cuando salimos a la calle, cuando nos preocupamos por familiares y amigos, cuando vimos la TV, cuando compramos las noticias de la tarde, cuando participamos tratando de ayudar, cuando enviamos víveres, etcétera.

Y es que el devastador terremoto nos cambió de tajo el panorama, nos cimbró lo mas profundo, nos dejo pérdidas y en muchos casos se llevó a seres muy queridos.

¡Qué enorme contraste cuando a sólo 9 meses de organizar un segundo Mundial, todo parecía fiesta y alegría! Y me acuerdo perfectamente que por unos días se dudó que seguir con los planes deportivos fuera la mejor decisión, pero finalmente el Gobierno y los directivos anunciaron que no habría marcha atrás, que inlcuso el decir que México estaba de pie era algo más que una frase y la mejor manera de mostrarlo al mundo era recibiendo a los visitantes repuestos en lo posible de la tragedía que la vida nos había enviado meses antes. Y así, la Copa del Mundo no cambió sus planes.

Por aquellos meses claro que hubo polémica, y sobraron también quienes dijeron que era irreverente y descabellado hacer una fiesta en un plazo tan corto. Sin embargo, quienes como yo vivieron aquel mes de junio del 86, recordarán que la emoción de los estadios llenos, la presencia de grandes figuras, la visita de miles de turistas y las felicitaciones finales por la inigualable calidad de anfitriones, efectivamente mandaron un rápido mensaje a todo el planeta de que nuestro país estaba dolido pero entero para seguir luchando.

Curiosamente, en 1962 Chile vivió una situación similar cuando también un terremoto en Santiago previo a la competencia puso en duda la realización del certamen. Fue el directivo Carlos Ditborn quien asumió el compromiso y lanzó la frase memorable de "porque nada tenemos, lo haremos todo", que efectivamente levantó el ánimo de los andinos que igual que México años después, aceptaron el reto en momentos por demás difíciles.

Hoy han pasado ya 21 años de la tragedia y aún nos da escalofrío recordar aquel día. Es cierto que esta columna tiene como tema los asuntos futboleros, pero hay fechas que no se pueden pasar por alto en la vida y la lección que dio nuestro pueblo con la oportunidad posterior que brindó el Mundial, es algo que muchos que no lo vivieron deben conocer.

Son 21 largos años de aquel episodio y como respuesta al fenómeno con que nos castigó la naturaleza, todo el país se unió para ayudar como si fuéramos uno solo ¡Qué diferencia con el México actual!, divididos hoy por asuntos ideológicos que nos mantienen en tensión y que al menos a algunos nos ponen a pensar ¿qué tanto hemos cambiado en estas dos décadas?

Curiosamente, para curar las heridas de ese dramático episodio, el futbol se convirtió en un buen pretexto... ¿quién de mi generación puede olvidar aquellos momentos tan llenos de contraste?

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