Puñalada necaxista

Primero aclaro algo. Juro que el título de esta columna no se refiere al la connotación de doble sentido que en México le damos a un "puñal".

Primero aclaro algo. Juro que el título de esta columna no se refiere al la connotación de doble sentido que en México le damos a un "puñal".

Simplemente me refiero a la acción de clavar un cuchillo en el corazón de millones, o más bien miles de aficionados necaxistas que han tenido que asimilar otra "locura" de su equipo.

Hoy pueden presumir de portar el uniforme más feo de todos los tiempos, una mezcla de rosa y negro que los hace parecer un "duvalín".

Ese Necaxa que alguna vez fue pionero, histórico, gran generador de figuras, de ídolos, de triunfos que se siguen presumiendo y que hoy sólo quedaron retratados en uno que otro viejo libro.

El mismo que con aires de innovación desapareció al comenzar los setentas y fue sustituido por el Atlético Español que aunque comenzó despuntando terminó por desaparecer.

Entonces volvió el Necaxa y de nuevo a remar contra la corriente hasta que algún día Televisa lo adoptó.

De inmediato se ganó un título, pero no en la cancha, sino el de "hermano menor" y la fama de que "allá van los que no quiere el América", aunque muchas veces los refuerzos funcionaban mejor con los rayados que con los amarillos y entonces el proceso era a la inversa… si triunfas en Necaxa vas al América.

Del mote ya ni hablamos, de Once Hermanos a Electricistas, Rayos y ahora Hidrorayos.

Es cierto que en los noventas tuvieron su "segundo aire" y que de la mano de Enrique Borja como Presidente, Manuel Lapuente como entrenador y jugadores que se convirtieron en emblemáticos como Navarro, Herrera, Basay, Peláez, Aspe, Becerril, Ambriz y sobretodo Aguinaga fueron el equipo más triunfador en ese periodo. Pero...Otra vez a las "andadas" y 10 años después, aunque muy bien planeada ,su  mudanza resultó otro golpe para los pocos aficionados fieles que le quedaban en la capital donde nació.

Así llegó a Aguascalientes, donde muchos aseguran que el arribo del equipo se convirtió más en un tema político que deportivo y el futuro siempre dependerá del Gobernador en turno. Eso se dice.

El caso es que el Necaxa de hoy aún no encuentra su sitio, poco a poco la novedad de ser el adoptado en su nueva casa se ha convertido en rutina y su afición quiere resultados y digamos que su cuadro no ha sido muy constante.

Para colmo, las tradicionales rayas rojas y blancas, aún con algunas derivaciones, modificaciones en el diseño y la inevitable publicidad ,terminaron el pasado fin de semana en algo que pasará a la historia como "el día que Necaxa vistió el uniforme más horrible de todos los tiempos".

¿Qué tiene que ver el color negro y sobretodo el rosa con esa división diagonal en el pecho?

¿Quién fue el genio que autorizó la combinación en la ropa?, ¿qué habrán dicho los pocos aficionados necaxistas que se quedaron en el D.F. cuando vieron en la televisión esa "puntada"?

¿Y luego que seguirá… morado, azul, amarillo, con puntos, cuadros, transparente, café?

¡No dudo que si los "Once Hermanos" vivieran hoy estarían haciendo un plantón en la Compañía de Luz, en Televisa o en el Palacio de Gobierno hidrocálido para reclamar tal osadía! y es que ya no hay respeto para la tradición.

Hoy sólo falta que le cambien el nombre y listo… ¡El Necaxa habrá desaparecido!

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