La iglesia Maradoniana

¡Ahora resulta que el llamado Dios del futbol ya tiene su propia religión!

¡Ahora resulta que el llamado Dios del futbol ya tiene su propia religión!Y disculpen ustedes si son fieles devotos del nuevo culto al Diego pero a mí me parece el colmo de la ridiculez.

¿De verdad el hombre no tiene nada más que inventar?

Porque una cosa es la admiración por un futbolista tan grande como el argentino, reconocer que marcó un antes y un después, que fue un genio con el balón, un ícono, un fuera de serie y lo que ustedes quieran! pero entre eso y ponerlo a la altura de un mesías, un salvador o un hombre que cambió el curso de la humanidad hay un verdadero abismo!

Yo creo que a los deportistas leyenda hay que venerarlos y perpetuarlos con las imágenes de sus hazañas, citarlos eternamente como referencia de perfeccionismo, pero hasta ahí.

En el caso concreto del "10" argentino no podemos tampoco ocultar que sigue existiendo una polémica inagotable sobre si sus cualidades superaron o no a las de Pelé, a quien muchos siguen mencionando como el más grande. Pero ahí es cuestión de gustos y cada quien tiene razón con la respuesta que tenga sobre el tema.

Con Maradona, lamentablmente tampoco podemos decir que su vida fuera de las canchas sea un ejemplo para nadie y por obvio que resulta enumerar los epiodios que han manchado su imagen (y no el balón) creo que sería inecesario y hasta una falta de respeto a la vida privada el ponerme a detallar los escándalos ya de todos conocidos.

Regresando al tema inicial...creo que el culto a los ídolos es algo a lo que cada quien le pondrá sus propios límites. Algunos sólo los admirarán, otros se enajenarán de tal manera que llegarán a consagrarlos como guías espirituales, hay de todo.

Estoy seguro que esos personajes especiales que se han ganado un lugar en la inmortalidad tienen fanáticos capaces de llegar a esa obsesión.

Gente como Elvis Presley, The Beattles, Marilyn Monroe, Mohammed Ali, Babe Ruth, Madonna, Pelé y el propio Maradona son efectivamente leyendas cuya imagen más allá de lo que hicieron en su intimidad, se han ganado un lugar en la historia por lo que hicieron en sus respectiva actividad y la huella que dejaron...pero ninguno se puede comparar con Dios.

Bien dice Bora Milutinovich con su famoso "yo respeto" que cada quien es libre de hacer con su vida y sentimientos lo que quiera, pero eso de crear una iglesia como homenaje a un futbolista y llegar al extremo de jurar, prometer y casarse bajo los mandamientos de la misma, me parece sólo una exagerada "puntada".

Y si a estos temas algún vivillo le encuentra el lado comercial para ser explotado, no tardarán en aparecer otras religiones e iglesias. ¿Qué tal la Ronadinhiana, la Zidana, la Maldiniana o en México la Cuauhtémoquiana, Hugiana y muy pronto la Ochoana?

Y yo me despido...en el nombre del gol, del penal y del tiro de esquina...amén.Opina de esta columna aquí

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