La leyenda de la Llorona

Cuentan que al interior de un "panteón futbolero" todas las noches se escuchaba la voz de mujer que gritaba… ¡ayyy mis hijos!.

Hace muchos años…

Cuentan que al interior de un "panteón futbolero" todas las noches se escuchaba la voz de mujer que gritaba… ¡ayyy mis hijos!.

Aquel lamento, según se dice, provenía desde el fondo de un canal lleno de estrellas. Y es que esta señora era madre de "Águila", "Rayo" y "Gladiador" y durante mucho tiempo estos chamacos la habían hecho sufrir al grado que de poco a poco se fue deshaciendo al menos de dos de ellos.

Comencemos con el pequeño… adoptado en San Luis Potosí e integrado a la familia sólo en un afán de hacerla crecer teniendo más miembros y con ello mayor poder que otras.

Aquel niño, pese a su corta edad también tenía gran historia y abolengo pero carecía de personalidad y vivía de las glorias de sus antecesores, hasta que un día quiso trascender y bajo el cobijo de su nueva madre, el panorama le pintó distinto. Precisamente por ese espíritu emprendedor y de batalla lo conocían como el “Gladiador”. Pero cuando se enteró que lo más sano para la familia era deshacerse de él pues las presiones de otras dinastías obligaban a su madre a abandonarlo prefirió huir y la dejó llorando.

El segundo era "Rayo", que como buen "traga- años" en realidad era un anciano con un pasado lleno de glorias que buscando renovarse hizo un "pacto con el diablo" y compró juventud mudándose a Aguascalientes luego de que toda su vida creció en la capital.

Este hijo siempre fue minimizado, conocido como el “hermano pequeño” y cuenta la leyenda que comía de las sobras que le dejaba el hermano mayor pero aún así fue capaz de darle un sinfín de satisfacciones a sus padres. Un día, cansado de cambiar de ropa, colores, apodos, escenarios y sintiéndose ignorado, este hijo también dejó a la llorona.

Ahora, ella realmente sólo le dedica su atención a uno.... "Américo Crema de Coapa" alías el "Águila" quien es su gran consentido, el rey de la casa, al que realmente quiere y cuida…su gran tesoro.

Pero como la felicidad nunca es completa, resulta que el hijo en el que ha puesto todas sus esperanzas le da una de cal y dos de arena, gana y pierde, sube y baja, ilusiona y desanima.  Y para no ir muy lejos en la última semana fue capaz de ganarle una batalla a la familia “Vergara del Real de Jalisco” una dinastía opositora con la cual hay gran rivalidad, pero apenas días después cayó en los fuertes de Cancún Quintana Roo frente a los hijos del "Güero" mejor conocido como “Alejandro el grande” ( que curiosamente también guarda un parentesco con la familia de Américo )…y por lo mismo perder ante él, dolió mas.

Hoy la "Llorona" quiere que el único hijo que realmente tiene, venza a unos millonarios colombianos que lo han retado para llegar a la corona de Sudamérica y sueña aún con el milagro matemático de seguir vivo en la competencia local.

Pero es un hecho que los gritos de dolor y lamento no dejan de escucharse pues lo que antes era alegría por parte de sus tres vástagos, hoy poco a poco se ha convertido en dolor, angustia y decepción. A grandes rasgos, esta es una de las tantas leyendas futboleras. Cualquier parecido con la vida real, es pura coincidencia.Opina de esta columna aquí

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