La pesadilla de Tokio

Les escribo esta nota cuando estoy ya en la madrugada del lunes en Japón y en México ustedes se preparan para la Final entre Potros y Pumas.

Les escribo esta nota cuando estoy ya en la madrugada del lunes en Japón y en México ustedes se preparan para la Final entre Potros y Pumas.

De hecho hace 2 días estuve ahí en el primer partido y horas más tarde me subí a un avión que luego de 20 horas de vuelo, me trajo a donde suponía que sería testigo de otra proeza tuza.

Es más, luego de llegar al hotel desde donde les escribo, no pude dormir y durante todo el domingo pagué las consecuencias de un sueño que me hacía dormitar en cuanto me sentaba.

Pero se suponía que en los próximos días todo sería normal y poco a poco me acostumbraría al horario. El trámite dependía del triunfo de Pachuca en su duelo ante un débil y desconocido rival tunecino.

Y debo decir que cuando arrancó el partido, la emocionante porra de los mexicanos me despertó y puso en alerta. ¡A la bio a la bao!..., la ola que viajó y dio la vuelta al estadio, "¡vamos tuzos!" y muchos otros gritos, eran el marco de un cuadro que luego de ser eliminado en la liga se preparó en Acapulco y luego viajó con una semana de anticipacion para presentarse ante el mundo y presumir el porqué del mote de "equipo de México". Hasta ahí todo iba bien.

Pero la pelota es caprichosa como bien dice Quique Wolf y por más que la tuvo, la acarició y la controló el Pachuca, no entró.

Coqueteó con el gol en tiros libres, en una llegada de Damián que se fue al suelo luego de una falta, en una oportunodad que no pudo controlar Cacho, en una anotación anulada a Manzur y en varios arribos, pero nada...

La película del gol que no esperábamos y mató ilusiones, que acabamos de vivir con América el miércoles, me vino a la cabeza cuando Calero no pudo detener un tiro que alcanzó a desviar Leobardo López y que casi para terminar el juego fue el auténtico balde de agua helada que tantas veces hemos oído mencionar.

Al final, caras largas, promesas de volver algun día, explicaciones e incredulidad en los rostros de directivos, técnico, jugadores, familias y cientos de seguidores.

En este instante y a pesar de la hora, juntas para deliberar quiénes quieren cambiar su vuelo y adelantarlo al miércoles o jueves y quiénes se quedan para aprovechar la estancia ya pagada de una semana; los planes han cambiado.

Y me acordé que en 1978 Túnez también fue el rival con el que la Seleccion Mexicana de Roca cayó en Argentina y dio al traste con los sueños que partían de ganarles el primer partido.

Japón me vio llegar hace unas horas y me verá partir seguramente en 2 días, pues con todo respeto para Boca y Milán, para los mexicanos que seguíamos a esta caravana tuza ya no hay mucho que hacer aquí.

Todavía me sigo quedando dormido y mi cuerpo no se ha acostumbrado a las 15 horas que hay de diferencia. La intencion en Medio Tiempo era darle cobertura a la expedicion hidalguense día a día. Pero...

Hoy los saludo en esta sección y a la vez me despido de este proyecto de dar un pequeno informe diario.

Si mis jefes me lo permiten, me voy a intentar dormir, mañana acomodaremos ideas, itinerarios y el próximo viernes reapareceré con mi columna normal desde México.

La cobertura termina antes de lo esperado y para nuestro libro de descalabros, otro capítulo que la verdad nos habia ilusionado durante meses y se acabó en un abrir y cerrar de ojos... ¡Sayonara!

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