Los grafitis del Azteca

No quería escribir del tema hasta no verlos.

No quería escribir del tema hasta no verlos.

Y les confieso que hace unos días me llevé una grata impresión con los mosaicos hechos con pintura de aerosol que actualmente rodean gran parte del estadio más importante de México.

Rostros de futbolistas que van desde Giovani hasta Pelé, pasando por Hugo, Maradona, Blanco, Ronaldinho y muchos más.

Imágenes que recuerdan los años dorados del América, Cruz Azul, Atlante y Necaxa (que durante muchos años llegaron a coincidir como inquilinos), balones, porterías, logotipos, mascotas mundialistas, la imagen de Juan Pablo II, de Michael Jackson y cientos de ideas plasmadas en espacios que no rebasan 3 metros de altura por 5 de ancho.

Como tip, algunos de ellos quedaron fotografiados por MEDIO TIEMPO y los puedes checar. Y es que los que hemos pasado por ese circuito que rodea al bien llamado "Coloso de Santa Ursula" estaremos de acuerdo que era penoso verlo plagado de leyendas groseras, carteles mal pegados que invitaban a bailes o luchas, avisos, leyendas que no venían al caso, mugre y muchas cosas más.

Por eso, reconociendo que se trata de todo un arte al saber hacerlo bien, la idea de fomentar esa pinta me parece que fue excelente por parte de las autoridades y administradores del Azteca.

Al menos ya los visitantes que llegan del extranjero tendrán algun motivo más pintoresco para guardar en sus fotografías.

Igual que por ejemplo el barrio de la Boca en Argentina es famoso por esa gama de colores sobre las paredes, los techos y los balcones.

Y ya se que este tema para muchos resultará intrascendente, pero tomado como ejemplo, ¿que tal que lo mismo se aplicara en algunas paredes cercanas a nuestro Centro Histórico que actualmente dan verguenza?

Perdón que parezca presumido, pero quienes hemos visitado muchos estadios en otros países nos damos cuenta que los nuestros se han quedado muy atrás.

Y aclaro que no es que el Azteca no sea majestuoso y espectacular, pero de vez en cuando no le viene mal una manita de gato para hacerlo más atractivo.

Es obvio que eso de pintar grafitis futboleros no va a hacer ni más ni menos importante al escenario, ni tampoco influye para que la escencia del juego mejore, pero el hecho de prestar sus paredes exteriores para manifestar ideas y tener recuerdos al menos, a mí me gustó.

Hay que admitir que los grafiteros son chavos con gran talento y no los confundamos con otros que hacen pintas en bardas sin respetar propiedades, ensuciando y provocando molestia a los habitantes de una ciudad que ha perdido su belleza.

De manera que siguiendo el ejemplo del Estadio Azteca yo pregunto, ¿quién es el valiente directivo que pone a su dispocisión los muros de su inmueble para proponer lo mismo?, ¿o qué, acaso no tienen imágenes qué presumir en un museo callejero tan colorido como el que ahora se puede visitar en Tlalpan?

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