La estafeta de la crítica

¿Qué sería del futbol sin sus villanos?

¿Qué sería del futbol sin sus villanos?

Esos hombres de moda que casi siempre por sus malos momentos son la comidilla.

Hace unas semanas el blanco de los reflectores se llamaba Daniel Alberto Brailowsky, cuando aún era técnico del América.

Y fue el hombre que acaparó portadas, concentró la atención de los medios apareciendo más que nadie, personaje central en las notas de radio y televisión.

Los buenos resultados no llegaban, los abucheos le perseguían y la guillotina parecía estar lista después de cada partido.

Un día sí y otro también, ahí estaba el "Ruso" con fotografías en las primeras planas con todas las cabezas posibles: "se va", "ultimátum", "ya no sigue", "horas contadas", "adiós" y muchas más... hasta que efectivamente se fue y la cacería terminó.

Semanas después y recién llegado al mismo América, la estafeta la tomó Rubén Omar Romano quien apenas desempacado comenzó a ser cuestionado porque tampoco dio resultados inmediatos y por el contrario, fue parte de la racha negativa que seguía sumando juegos con derrota en la liga.

Así, la estafeta de "el villano favorito" tuvo protagonista durante otro par de semanas hasta que por fin, en la anterior, un triunfo ante el débil San Martín de Porres en la Copa Santander Libertadores y el empate con Cruz Azul, serenaron las aguas.

¡Pero momento, que ahora se trata de Hugo Sánchez y no es para menos!

El hasta hoy técnico de la Selección Nacional (y lo escribo así por los resultados del sondeo generalizado entre quienes habrán de decidir su continuidad el día 31) es hoy por hoy la imagen que más vemos y veremos con todos encabezados habidos y por haber.

"Fuera", "vete", "no más", "fracasotote", "otra vez lo mismo"… más las que se acumulen.

Lo cierto es, que al menos esta semana en el América ya se respira distinto, el ambiente cambió y los periódicos ya no los tienen a ellos como clientes frecuentes.

Cañedo, Romano, De Luisa, Portilla, Richard Núñez y todos los que en los últimos días no sabían donde esconderse debido al acoso periodístico, hoy caminan de un lado a otro sin verse en las primeras planas, escándalos, declaraciones confrontadas y presión latente.

Y es que la crítica es como un huracán que se desplaza muchas veces sin rumbo fijo y persigue a los personajes que dan noticia.

Y a propósito de esto, les platico sobre frases anecdóticas dichas en otros ámbitos que tienen que ver con el tema.

La primera es de "la Doña" María Félix que alguna vez fue cuestionada por su exagerado protagonismo.

Le encantaba verse en los diarios, en las páginas centrales, en el primer lugar de las marquesinas y todos aquellos lugares donde ella fuera lo más destacado.

En cuanta entrevista podía se autoelogiaba, destacaba sus virtudes, era egocéntrica y mostraba públicamente que se admiraba a sí misma.

Algún día alguien le preguntó porqué siempre hablaba bien de ella y entonces contestó de manera contundente con algo que ahí queda… "prefiero hablar bien de mí que mal de los demás… nomás por eso".

Otra frase que se refiere a lo mismo es una que dice: "que hablen de mí, aunque sea bien", y sin que conozca al autor de la misma es obvio que se trata de alguien que prefería ser el ojo de un escándalo a ser ignorado.

Pero en el caso del futbol muchas veces la fama es totalmente involuntaria, pues rara vez las fotografías de la primera plana se las lleva un jugador que destacó, a menos que sea el lunes.

Lo normal es ver a todos aquellos que andan mal, que tienen la soga al cuello, que son señalados como los culpables de algo o que de plano están a punto de ser despedidos de su chamba.

Y si no, a las pruebas me remito.

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