El tamborazo jarocho

Este martes tardé más que nunca en escribir mi columna.

Este martes tardé más que nunca en escribir mi columna.

¿Y saben por qué? Porque revisando la Tabla General comencé a separar a los equipos que andan bien, regular o mal y no encontré novedades, porque en la lista de goleadores una vez más me di cuenta que el líder será extranjero, porque el tema de Selección Nacional y la búsqueda del técnico ya está muy gastado y porque lo único que verdaderamente se me quedó retratado de la última jornada mas allá del descenso de los Tiburones, la salvación poblana o los 100 goles de Omar, fue una escena impactante.

¿Vieron lo que pasó en el "Pirata" Fuente? Algo verdaderamente dramático, espeluznante, aterrador… y no exagero.

Un tambor gigante lanzado arteramente y sin medir consecuencias sobre la cabeza de un policía que aún protegido con su escudo, casco, chaleco y uniforme fue impactado rodando varias filas para terminar inmóvil a la espera de ayuda.

¿Se imaginan si ese mismo objeto cae sobre la cabeza de un niño, una mujer o cualquier otro aficionado inocente? De una tragedia mayúscula estaríamos hablando.

¿Y qué ha pasado del viernes a la fecha además de la indignación de todos los medios de comunicación que mostramos la imagen que lamentablemente sólo queda en la difusión de una escena que por fortuna fue captada por varios lentes?

Preocupados y distraídos por su descenso a la Primera "A" las autoridades jarochas simplemente han escuchado las quejas, han visto las tomas y vagamente han dicho que actuarán ¿Y entonces, ya con eso nos conformamos?

¿Dónde demonios esta la fotografía del animal que arrojó ese tambor? ¿Quién de todos sus cómplices porristas han señalado con nombre y apellido al tipo que por ningún motivo tenía justificada una acción así?

Según me cuentan la cosa terminó cuando 6 porristas fueron detenidos y llevados a los separos por unas horas hasta que pagando una cantidad ridícula salieron libres horas después ya que la "falta administrativa" no ameritaba más.

Y para colmo, ninguno de esos "pseudoaficionados" era siquiera el culpable del "tamborazo" pues a ese pelafustán lo protegieron otros miembros de la  misma barra, ¡háganme el favor!

Y por cierto que según reportes al policía agredido "le fue bien" pues todo terminó con una fractura de muñeca y nada más.

Lamentablemente por eso hoy estas líneas no tienen nada que ver con el futbol cancha, equipos, jugadores o técnicos que normalmente nos dan material para desglosarlos.

No, hoy es necesario que los amigos lectores de MEDIOTIEMPO y sobretodo los que asisten a los estadios de nuestro país se den cuenta que actos como este no se pueden permitir y si las autoridades (como por desgracia nos debe quedar claro) se hacen de la vista gorda,  al menos nosotros mismos debemos defender nuestro espectáculo impidiendo que locos como el del tambor jarocho salgan caminando como si nada y se vuelvan a meter a un escenario donde miles vamos cada semana a divertirnos.

Pocas veces he escrito tan indignado, pero durante los últimos 3 días cada vez que veo la escena, tiemblo al pensar que alguien cercano a mí hubiera sido la víctima. Y simultáneamente para las autoridades y nuestros federativos… "afortunadamente no pasó nada".

¡Imagina que le toca a tu novia, a tu esposa, a tu madre, a tu hija, a un niño o a ti mismo ese golpe en la cabeza!

Pero estamos en el futbol mexicano… El lugar donde los petardos y cohetones siguen entrando a los estadios, donde muchas porras y barras se han apoderado de las tribunas, donde a los equipos les importa más vender cervezas que banderas y donde el proyecto de tener cámaras y circuitos cerrados sirve para 2 cosas, pues en este caso se vio quién fue el cobarde agresor… ¿Y?

De manera que ¿Hay algo más importante que haya sucedido en nuestro futbol el último fin de semana?

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