¡Lástima ';Margaritas';!

Atlas se murió de nada.

Atlas se murió de nada.

Perdió ante Boca Juniors sin meter las manos.

Le falló a miles de fanáticos que llenaron su estadio.

Se quedó de nuevo como "el equipo que juega bonito pero no gana nada".

Calentaron el agua de la Copa Santander Libertadores pero finalmente no se bañaron de gloria.

¿Qué más puedo decir, aún sin ser seguidor de los Zorros pero lleno de coraje por ver lo que sucedió el miércoles en el Jalisco? ¿Dónde dejaron el amor propio que derrocharon la semana pasada en Buenos Aires?

Más rabia siento cuando escucho al técnico y algunos jugadores atlistas decir al finalizar el encuentro "estamos orgullosos de lo que hicimos", "estoy satisfecho de la etapa a la que llegamos", "ni hablar Boca nos sorprendió" y muchas otras frases que al menos a mi me reflejaron: resignación.

¿No hubiese sido más confortante escuchar: "¡No podíamos perder hoy y lamentablemente le fallamos a la gente!" o "¡Nunca imaginamos perder esta serie!" o al menos "¡Estamos tan dolidos y no digerimos aún esta eliminación que no es momento de hablar!".

¿Acaso ustedes no creen que hubo miles de aficionados que lloraron de furia pues suponían que debía aprovecharse la localía, y si se iba a perder, al menos hubiese sido peleando hasta el último minuto y no doblando las manos?

Entiendo perfectamente que Boca Juniors es un gran equipo, favorito de la serie y colmilludo como pocos, pero de que se le puede ganar ya hemos tenido muchos ejemplos.

Perder ante ellos no es vergonzoso, lo triste es haber caído en la forma en que lo hizo el Atlas.

Horas después del duelo escuche a Carlos Reinoso decir… "cayeron en el partido más importante, el que nunca se puede perder, el que hace a los clubes pasar a la historia o quedarse en la orilla, el que sólo ganan aquellos que quieren dar el paso a grandes" y coincido 100 %.

Me duele, porque si ustedes se van a mis columnas escritas a principio de año aquí en Medio Tiempo o en algunos otros espacios en los que tengo oportunidad de expresarme, notarán que en mis deseos estaba que por fin en este 2008 el equipo "de la Academia" ganara algo que corresponda a la fidelidad de una porra que pese a la falta de títulos ha sido inigualable.

Desgraciadamente este miércoles con la oportunidad de consagrarse pasando a Semifinales del torneo continental más importante, el equipo rojinegro se quedó en el camino.

Y no olvidaré sus primeras grandes actuaciones, ni esa victoria épica ante el mismo Boca hace unas semanas, la entrega incondicional de su afición y las ilusiones que desataron.

Por todo eso mis aplausos para Brindisi, Marioni, Medina, Colotto, Mendivil, Rergis y el resto del plantel ¿Pero qué les pasó entonces? ¿Por qué cambiaron tanto? ¿Dónde dejaron el corazón?

Ni hablar ¡No supieron jugar el partido clave de su resurgimiento!

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