';La voz del jugador';

Jared Borgetti simplemente dio una opinión.

Jared Borgetti simplemente dio una opinión.

Y eso bastó para que muchos se le fueran encima pues dijeron ¿quién es él para cuestionar la contratación del nuevo técnico nacional? Como si expresarse libremente fuera un pecado. 

"Los jugadores están para jugar y obedecer pues nadie puede elegir a su jefe" le escuché decir a varios colegas y yo pregunto ¿y dónde está la libertad de expresión que nosotros mismos exigimos?

Resulta que si entonces uno de los jugadores más brillantes que hemos tenido en los últimos años, mundialista, que militó en ligas del extranjero, vigente en nuestra Liga y actual seleccionado no puede opinar, entonces, ¿quién demonios puede hacerlo?

A mi particularmente me encanta que los futbolistas digan lo que piensan.

Porque diferir no quiere decir que no sean profesionales y que dado el caso tengan que aceptar sin chistar las decisiones Directivas.

A mi por ejemplo (y aunque yo no estaré bajo sus órdenes) tampoco me gusto que la decisión final fuera traer a Eriksson y siempre diré que hubiera preferido a un mexicano (concretamente Javier Aguirre) pero de eso a tomar una postura de "contreras"… ¡tampoco!

¿Cuántos de nosotros no soñamos con mandar a nuestros hijos a estudiar al extranjero o cuántos técnicos del futbol mexicano no presumen que en sus vacaciones fueron a Europa para ver trabajar a los equipos de aquel continente y se pavonean de haber platicado con tal o cuál entrenador?

Y es que a los que saben más que uno, siempre hay que aprenderles, no importa su nacionalidad o edad. Pero hablando concretamente de la Selección Mexicana si sigo pensando que se menospreció de fea forma a todos los técnicos que se tienen en casa haciéndoles evidente que "los de aquí, no sirven para manejarla".

La Federación Mexicana de Futbol (ojo, que no todos los directivos) dejó claro el mensaje que no tienen capacidad y armaron un itinerario para buscar en Europa al que ellos suponen como "el técnico ideal".

Hoy la decisión es irreversible y ya estando Eriksson sería absurdo no desearle suerte a su trabajo por lo que no cabe más que esperar que efectivamente se convierta en "parteaguas".

Sólo el tiempo lo dirá.

Aunque de eso a que no nos pidan a los periodistas "apoyarlo"… ¡Para nada!

Para eso están las porras, técnicos de clubes, jugadores y por supuesto los hombres que lo trajeron.

A los medios nos toca única y exclusivamente opinar sobre su trabajo, cuestionar lo que supongamos que se hace mal o destacar los buenos resultados, pero no nos pidan que le aplaudamos para así considerarnos "buenos mexicanos".

Y de Jared  sigo pensando… ¡que bueno que cada vez con mayor naturalidad nos acostumbremos a escuchar  la voz del verdadero protagonista de este espectáculo! Al menos hasta que los balones también puedan hablar.

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