La primera impresión

Sven Goran Eriksson llegó hace 2 semanas. Y en ese lapso, ya fue testigo de varias cosas. Le toco ver perder a México con Argentina y leer que somos malísimos.

Sven Goran Eriksson llegó hace 2 semanas. Y en ese lapso, ya fue testigo de varias cosas. Le toco ver perder a México con Argentina y leer que somos malísimos.

Días después ganarle a Perú y escuchar que ese si es nuestro real nivel. Asimilo las críticas sobre su contratación y el cambio de discursos por parte de algunos seleccionados. Percibió el rechazo a su persona por el tema de nacionalidad e idioma.

Conoció personalmente a Cuauhtémoc Blanco y le preguntó porqué de su ausencia en el Tricolor. Se enteró del escándalo armado en Chicago por Oswaldo y sus cobardes cómplices.Vio como se manejaron las contrataciones de técnico en América y Cruz Azul. Convivió y se tomo fotos con los patrocinadores que le pagarán su sueldo.

Fue el "Rey de la fiesta" en un evento organizado por la Embajada Sueca. Y actualmente están tratando de explicarle "los beneficios de nuestro singular Draft". Aún le falta entender como se cambian franquicias en la Primera "A", de que manera funciona el "ordenador" arbitral, que hay con los intereses económicos por encima de los deportivos y las visitas obligadas que tendrá que hacer a uno que otro medio de comunicación.

Como parte del "folklore" también seguro lo  llevarán a Garibaldi, Xochimilco, a los toros y a las luchas. Todo a fin de que su adaptación a nuestro medio se agilice. Difícilmente le harán tour por Tepito, lo subirán al metro o le entregarán en su carpeta diaria noticas sobre delincuencia, prostitución, corrupción, inseguridad, violencia y pobreza en el país.

Se trata de un hombre "de mundo" que no tiene porqué enterarse del lado obscuro del país que le habrá de pagar los próximos dos años. ¡Bastante tiene ya con entender como es que siendo una de las mejores selecciones del planeta según la FIFA sufrimos el pasado domingo para ganarle a Belice!

Pero hasta hoy ¿qué estará pensando de México, de nuestro futbol, del alboroto que causo, de lo que podrá hacer, de nuestra cultura, de la gente que le hace caravanas, de la ciudad, de la comida…?

¿Con quien de sus nuevos anfitriones tendrá la confianza para exclamar con sorpresa lo que le parece inverosímil?

¿Acaso no han sido demasiadas emociones juntas en tan poco tiempo? La verdad, a veces pienso… ¡qué pena con Sven!  Opina de esta columna aquí.

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