Naturaliza… ¿Dos o tres?

La polémica se repite.

La polémica se repite.

Y es que en términos taurinos, ahora que Mr. Sven-Göran Eriksson ha convocado a Leandro Augusto en el medio hay "división de opiniones".

Por una parte aparecen los que aplauden la decisión y no le encuentran "peros".

El "7" de los Pumas cumple con el requisito de contar con pasaporte azteca, nunca ha defendido a Brasil,  tiene 17 torneos en nuestro país, ha demostrado entrega y regularidad, ya fue dos veces Campeón,  no se naturalizó por conveniencia, sólo una vez ha sido expulsado y es indiscutiblemente todo un profesional.

Pero por otro lado, las preguntas que hacen los que están en contra son ¿qué acaso no hay algún mexicano mejor que él para recibir la oportunidad?, ¿se lo impusieron al técnico?, ¿se dejó llevar por un solo partido en que lo vio?, ¿qué méritos ha hecho?, ¿si fuera tan bueno por qué su país nunca lo convocó?, etc.

Y es que más allá de que los naturalizados obtengan su carta, aprendan el Himno Nacional, conozcan a nuestros personajes históricos, coman chile o se emocionen con el mariachi, nuestra cultura aún se resiste a considerarlos hechos aquí.

Aún cuando el futbol mundial está plagado de casos similares en muchísimos de sus eventos.

Y si no, que lo digan Alemania, Francia, España o Italia.

En México, los últimos casos fueron los de Gabriel Caballero, Guillermo Franco y Zinha levantando cada uno su respectiva polémica para los técnicos que se atrevieron a convocarlos.

Así es que de sobra se conocía que Eriksson también levantaría comentarios con este llamado. Mismos que conforme pasen los días (como sucedió antes) irán haciéndose menos hasta dejar todo en manos del convocado y sus actuaciones con el Tri.

Otros más dicen que en la medida que la Selección de un país siga dependiendo para sus alineaciones de jugadores que aunque naturalizados traen la influencia de su origen se le irá restando la personalidad propia al estilo de casa.

E incluso, he llegado a escuchar el ejemplo del concurso de Miss Universo. Y se los platico.

¿Qué tal que un día una hermosa venezolana se naturalice mexicana y nos represente en el concurso de belleza?, ¿es válido, pues tiene los mismos derechos?, ¿y si ganará el certamen auténticamente podríamos presumir de ser la tierra de las mujeres más bellas?... acepto opiniones.

En el caso de Leandro me parece que se ha ganado la oportunidad de al menos verlo una vez y si de entrada no es el mismo que conocemos con Pumas, entonces buscar entre los mexicanos (por nacimiento) la alternativa de ocupar ese puesto.

Y hablando de cantidades... al menos para mí no más de dos.

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