El Blanco de la Verde

La tercera fue la vencida.

La tercera fue la vencida.

Y luego de que en la era de Javier Aguirre Cuauhtémoc amagó con no volver a la Selección pues se sentía poco valorado y tratado sin los privilegios que otros tenían. Afortunadamente Blanco rectificó.

Años mas tarde, apenas en la Copa América de Venezuela 2007 dio a entender que también vivía sus últimos momentos con el Tricolor pues Hugo ya no le garantizaba la titularidad, pero volvió a considerarlo.

Ahora todo indica que el sorpresivo anuncio que hizo horas antes del juego ante Canadá en Chiapas y el emotivo final que se vivió en la cancha reafirman que la decisión es irrevocable.

Y si no lo convencen de otra cosa no nos queda más que guardar en la memoria las múltiples escenas exitosas, pintorescas, chuscas, emotivas e inolvidables de nuestro "10".

Y en cascada (apoyados además por los videos que de inmediato las televisoras nos presentaron la noche del miércoles) nos vienen a la mente su "cuauhteminha" ante Corea, el gol contra Bélgica en Francia 98, su recorte y tiro cruzado en la Final del Azteca contra Brasil en la Confederaciones 99, el pase con la espalda del pasado sábado ante Jamaica, los "taconazos", los pases con el pecho, sus cambios de juego, la lesión que le causó el trinitario Ancil Elcock; los gestos burlones pero simpáticos ante tantos rivales, las bromas a los compañeros en la banca, su mirada perdida mientras todo un estadio coreaba su nombre para exigir que entrara, los berrinches, las mentadas, las fintas de tirar o no tirar en un cobro libre amagando con movimientos de cintura, etc., etc.

Y aclaro que me refiero sólo a su etapa como seleccionado y no sus también inolvidables episodios con América, Necaxa, Veracruz, Valladolid y ahora Chicago Fire.

Porque a pocos jugadores de nuestro futbol les queda tan bien aquello de que "genio y figura hasta la sepultura".

Blanco sí ha sido diferente a todos.

Con pasta de ídolo como Borja, Hugo o Campos pero completamente distinto por sus desplantes de vago, su comportamiento bravucón, su gracia natural, su sencillez para entregarse a los amigos, su ingenio para responder en las entrevistas, su facilidad para convertirse en escándalo, su indisciplina, su personalidad polémica, su pegue con las mujeres de moda y por encima de todo su talento y calidad fuera de serie.

Habrá quien diga que ¿cómo es posible que se retire de la Selección si dice que todavía le faltan dos años en Chicago y regresar a despedirse con América?... y reconozco que entonces parece precipitado el hacerse a un lado.

Pero por otro, y aunque pareciera una decisión propia de un hombre más equilibrado, Cuauhtémoc se dio cuenta en los tres primeros partidos de este nuevo proceso que no será titular y eso le habrá puesto a pensar muchas cosas.

Sencillamente y dada su jerarquía no quiso quedarse con el rol de "relevo de lujo".

Y por supuesto tampoco era fácil soportar el acoso de la gente dentro y fuera de los estadios diciéndole "si tú eres mejor que los que están... ¿por qué no juegas?" 

El caso es que Blanco podrá concentrarse en la MLS cuya exigencia es diferente, y en donde sin duda seguirá triunfando y haciendo goles.

Extrañado permanentemente por la porra del América que se ilusiona con las declaraciones del Cuau y soñando con que efectivamente vuelva ahí a despedirse para siempre y seguramente mencionado como referencia cada vez que la Selección sufra en la zona de creatividad. Se le va a extrañar.

No todos los días surge un mexicano con tanta calidad.

Pero la decisión fue de él y hay que respetarla. Y no se nos olvide que aún falta decirle adiós en el Azteca durante el Hexagonal, seguirle sumando goles en Chicago y su adiós como Águila.

De manera que para despedirnos a su estilo: "Coman frutas y verduras".

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