';Yo era mejor que Ochoa';

Dedicarse a comentar futbol tiene su precio.

Dedicarse a comentar futbol tiene su precio.

Te pagan por dedicarte a escribir y platicar de lo que más te gusta.

Viajas, conoces lugares, alternas con personajes a los que admirabas de niño, te acreditan para eventos importantes, eres testigo de páginas históricas y dependiendo del medio en que trabajes eres mas o menos famoso.

Y algo que con el tiempo nunca falla es que "sin querer queriendo" te conviertes en el "distinto" de las fiestas y reuniones.

Porque resulta que como tienes contacto con el futbol eres el blanco perfecto para que frecuentemente te pidan boletos como si cada Jornada tuvieras un block, te comprometen para recomendar en los equipos grandes a un chavo que quiere probarse, te piden que gracias a "tus contactos" les programes una cita con los directivos más "picudos" a tus amigos vendedores de seguros y por supuesto escuchas el clásico "… yo jugué en las reservas de tal o cual equipo y era mejor que… (ponle el nombre de la figura que quieras) pero no llegué porque me hicieron grilla, me lesioné o tuve que estudiar"… "pero yo tenía más facultades". La escucho por lo menos una vez al mes.

Y para todos aquellos que no conozco aún y que viven con esa idea de "lo que pudieron ser" les digo lo mismo que contesto a quienes en persona me hacen el comentario. "¿Y tú crees que a los que si llegaron les fue fácil estar ahí?".

Porque el mérito de quienes hoy figuran como estrellas de nuestro futbol fue precisamente seguir y no darse por vencidos pese a esas mismas grillas, lesiones y muchas veces alternar los estudios con los entrenamientos.

A ninguno de los que destacan en la Primera División les regalaron nada.

Unos mas y otros menos me atrevo a decir que TODOS han pasado por momentos en los que reconsideraron su idea de apostar por la carrera de futbolista.

Humillaciones por parte de técnicos acomplejados en las Fuerzas Básicas, injusticias al no ocupar un puesto titular mientras otro lo usurpaba, sacrificios para entrenar o viajar largas distancias en días y horarios verdaderamente incómodos, hambre literal al recibir un sueldo que parecía limosna, entradas de "mala leche" de los "compañeros" titulares que no quieren que el nuevo del grupo destaque y les quite el puesto, intrigas de vestidor que muchas veces hacen la vida imposible a quien no sabe manejarse en ese ambiente, mala fortuna al meter el pie en una jugada fuerte con el riesgo de que el sueño termine en un instante, y puedo seguir poniendo ejemplos de lo que (gracias a esos años en el medio) sí se perfectamente que sucedió, sucede y sucederá con quienes quieren llegar.

Si, yo también he visto en ligas amateurs y escuelas a jóvenes que juegan de maravilla, que son fuertes, que pelean todas, que meten goles, que tienen el don de buscar y encontrar el gol que tanto nos hace falta en los delanteros mexicanos.

Pero créanme que no es tan fácil decir… "si yo jugara en Primera División sería mejor que ese tarado que falló un gol".

Seguro que tú y yo si nos hubiésemos preparado durante años también habríamos subido al Everest, pero es muy claro que aquellos que lo lograron no sólo se lo propusieron, sino que se dedicaron día y noche para lograrlo y no solo imaginarlo.

Así es que yo sugiero a todos aquellos futbolistas frustrados por no haber llegado a donde otros y no ganar los sueldos que devengan las figuras se pregunten a sí mismos ¿Y por qué no fui capaz de superar todo aquello y me aferré a cumplir el objetivo?

Seguro que les faltó lo que los que están hoy en Primera División sí tuvieron… voluntad para imponerse a todo.

Aún cuando tal vez hablando de calidad estaban más limitados que los que "pudieron llegar y no lo lograron".

¿Verdad que pisar una cancha profesional no es tan fácil?

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