Cábalas y amuletos

Mario Carrillo fue malinterpretado.

Mario Carrillo fue malinterpretado.

Y es que desde hace años confía en una señora que aplica técnicas de meditación y relajación (parecidas al yoga) y el tema fue confundido por  muchos con asuntos de brujería, adivinos, santeros, cultos de magia negra, hechicería, curanderos y hasta el vudú.

Pero la historia desatada por el técnico poblano trajo a mi mente infinidad de casos que abundan en el futbol sin que nadie diga nada.

Cábalas como la de pedir el mismo número en la espalada, sentarse en determinado lugar del autobús, compartir habitación con un compañero, desayunar exactamente el menú idéntico si es que se ganó el duelo anterior, ser atendido por el mismo mesero, untarse alcohol en el pecho formando una cruz antes de ponerse la playera, llevar imágenes de la familia escondidas entre las medias, saltar a la cancha con el pie derecho, ponerse en el mismo lugar durante la fotografía inicial, hincarse cuando arranca el partido, portar un crucifijo, etcétera.

La verdad es que en este medio hay muchísimas supersticiones.

Antonio Carbajal por ejemplo, solía ponerse la misma camiseta vieja y arrugada debajo de su suéter de arquero, "Cabinho" impuso la moda de las pulseras brasileñas que representaban deseos a cumplir, en épocas de sequía goleadora el mismo jugador Puma se untaba limón para alejar las "malas vibras" y sobran ejemplos de futbolistas que han acudido con alguna gitana para descifrar las líneas de su mano, las tazas del café o el famoso tarot.

Incluso, y es muy respetable, hay muchos que aceptan haberse realizado "limpias" en Catemaco.

¿Y no se acuerdan de los brujos que se han aparecido en las porterías de varios estadios para realizar su rito de alejamiento de los malos espíritus e incluso aquella ocasión en que alguien vació un salero en la banca de los visitantes en el estadio de San Luis Potosí?

Recuerdo también el día que Hugo Sánchez se despidió de los Pumas en su primera etapa como técnico e invitó a un hombre que hizo una ceremonia con caracoles en la que se miraba hacía los cuatro puntos cardinales y nadie dijo nada.

De manera que el creer o no creer en estos asuntos es cosa de cada quién.

Igual que las sesiones serias y profesionales con prestigiados psicólogos que brindan terapias a muchos equipos en el mundo intentando generar deseos de superación y cambio de actitud.

Lo que desafortunadamente confundió en el tema de Puebla fue la separación de un jugador (Joaquín Velásquez) por no estar de acuerdo con acudir a las famosas sesiones de relajación.

Y es que la versión de Carrillo fue que "lo separé porque no aceptó ser suplente" y esta explicación difiere totalmente de lo dicho por el futbolista.

Pero si la del técnico es la buena, está en todo su derecho por muy arbitrario que parezca.

Sin embargo, ¿cómo saber quién miente?

Lo que debe quedar claro es que no sólo en el futbol sino en muchos otros ámbitos de la vida hay gente que consulta el horóscopo, se viste con su color favorito para tener más confianza, compra la lotería con terminación en su número de la suerte y hasta carga con algún objeto (monedita, billete o estampa) "para que todo vaya bien".

Hoy muchos se han acabado a Mario Carrillo, pero que yo sepa la famosa "asesora" no los hipnotizó ni les dio a tomar brebajes o les hizo invocar a espíritus que logren que el Puebla salga del hoyo.

Para mí el escándalo resultaba "vendedor" y la verdadera historia se magnificó.

¿O tú que piensas?

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