De Juárez a Cancún...

¿Ya vieron el mapa?

¿Ya vieron el mapa?

De acuerdo con información de Internet la distancia entre Ciudad Juárez Chihuahua (sede los Indios) y Cancún, Quintana Roo (la casa del Atlante) es de ¡Dos mil 93 kilómetros!

Lo que equivaldría a cruzar por ciertos ángulos a toda Europa o viajar del DF a Monterrey dos veces.

Y eso será precisamente lo que tendrá que recorrer (obviamente reducido por los atajos aéreos) el equipo de Héctor Hugo Eugui para enfrentar a los Potros del "Profe" Cruz en esta fecha 12.

Sin embargo, y mas allá de los privilegios que tiene el equipo profesional ¿habrá valientes porristas que se animen a la aventura de emprender casi dos días de viaje (y eso sin escalas) con tal de ver a su club tratando de acumular puntos para salvarse de un nuevo descenso? Tengo dudas.

Y esto que parece un tema de columna muy "sin chiste" tiene más fondo de lo que muchos imaginan.

Se trata de que si el próximo sábado veo en la pantalla a cinco, 10 ó 20 seguidores de los Indios que hayan hecho el sacrificio de acompañar a su conjunto ¡mis respetos a esa afición solidaria!

Porque como ellos (si es que finalmente van) hay miles de porristas que cada 15 días dejan su casa, juntan ahorros, se la pasan mal en un camión barato, no comen y se exponen a agresiones con tal de seguir a su equipo a la plaza donde les toque jugar de visitantes.

¿Y sabrán los directivos y jugadores de ese equipo de todo lo que implica para su gente estar ahí detrás de una barda alentándolos y a veces soportando la hostilidad y la burla?

Ya ni pensemos en un viaje que comienza en viernes por la noche para terminar casi 24 horas después llegando luego de un incómodo y pesado trayecto a un partido donde el equipo fue a sacar el empate y jugo "mal y lo que le sigue".

Por eso precisamente creo que los futbolistas deberían ser más agradecidos con su afición cuando particularmente en una plaza visitante (y miren que hay muchas de ellas verdaderamente riesgosas) se les acercan al final del juego o a la misma concentración para pedir un autógrafo o una foto.

Lo escribo porque lo he visto.

Y esto también sucede con la Selección Mexicana y la pose de "divos" que muchas veces adoptan algunas de nuestras figuras que buscan esconderse de los que hacen guardias durante horas para robarles un minuto y conseguir ese momento de una firma o una risa para la cámara.

¿Verdad que el tema de la fidelidad y amor por los colores de estos viajeros frecuentes no es tan secundario?

Ellos son capaces de dejar muchas cosas con tal de no fallarle a su equipo, de subirse a un autobús y viajar de pie toda una noche con tal de estar en el estadio y recibir la satisfacción de un triunfo.

Nadie les paga y tampoco van a un "Draft de fanáticos" donde cada seis meses se comprometan a cambiar de bandera si les llegan al precio.

Por eso hoy escribo con la curiosidad de ver ¿cuántos de esos habrá en Ciudad Juárez? y ¿cuantos miles y miles de seguidores existirán en México capaces de cruzar todo el país con tal de apoyar a su equipo?

Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas