La mano de Maradona

No cabe duda que Dios lo sigue ayudando.

No cabe duda que Dios lo sigue ayudando.

Y que esa relación que se dio a conocer mundialmente cuando una trampa se convirtió en gol ha tenido varios episodios de trato privilegiado para quien indudablemente ha sido "tocado" por un ser supremo.

Primero cuando le dio el "don" de la habilidad para jugar al futbol, más tarde cuando lo puso en el lugar exacto para que alguien lo "descubriera" o para que Boca Juniors lo fichara luego de ver sus cualidades con Argentinos Juniors, luego los títulos, la Copa del Mundo, la fama, el dinero, etc.

Simultáneamente Dios también le "jalaba las orejas" cuando el diablo lo mal aconsejaba.

Y así tuvo que salir al rescate del "Pelusa" en situaciones verdaderamente comprometedoras para su propia vida.

Hace no mucho y para no ir muy lejos lo salvó de la muerte.

Pero sin recapitular episodios que todos conocemos es un hecho que otra vez la mano divina se le aparece.

¿O de qué otra forma entender que solo por el mérito de haber sido el mejor jugador ahora le den la oportunidad para dirigir la Selección de su país?.

Uno de los puestos más deseados por quienes han hecho méritos como técnicos, el cargo más cuestionado en la durísima prensa argentina y que hasta hoy se suponía que no admitía improvisados.

Sí, es cierto que Diego ha vivido el futbol desde niño y que nadie como él representa la idolatría y adoración entre su pueblo, pero ¿dirigir a Mandiyú y Racing hace más de 10 años y con malos resultados, es suficiente para darle la alternativa como matador sin haber cumplido su etapa de novillero?

Y ya sé que varios lectores cuestionarán que no dije lo mismo cuando Hugo Sánchez recibió la oportunidad con el Tricolor de nuestro país, con la única diferencia que además de haber sido también un ícono como futbolista dirigió y fue Bicampeón con los Pumas antes de tomar el cargo, mismo que como todos sabemos tuvo que dejar prematuramente.

Hoy, no quiero ser "aguafiestas" para los que piensan que en el beneficio de la duda Maradona podría resultar un extraordinario entrenador, pero debemos aceptar que se trata de un riesgo, no sé qué tan calculado.

A final de cuentas a mí me daba igual quién fuera el sucesor de Basile.

Ya podían haber designado a Bilardo, Menotti, "Palito" Ortega o Menem que a mí ni me va ni me viene.

En cambio el hecho de que sea Maradona me crea un morbo sobre lo que pueda ser su presentación como responsable de un equipo que hay quien dice "jugaría solo".

¿Cómo parará a su equipo, a quién sentará, en qué tono declarará, qué pasará cuando pierda, cómo calificará al Mundial, qué lugar ocupará en Sudáfrica, quiénes serán sus rivales...?

Estoy como todo mundo, pendiente de ello.

Pero es un hecho que para lograr este nuevo capítulo en su vida, seguro que otra vez Dios "le dio una mano".

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