Los errores humanos

¿Álguien tiene pruebas de corrupción arbitral?... yo no.

¿Álguien tiene pruebas de corrupción arbitral?... yo no.

A pesar de que tengo años escuchando infinidad de rumores sobre que tal o cual equipo es favorecido por los jueces, que sospechosamente son expulsados jugadores importantes de su rival justo una semana antes para que no puedan actuar, que se marcan penales injustos, que los árbitros son unos rateros, que ayudan a ciertos equipos y mil cosas más.

Por supuesto que en ese alud de leyendas famosas están la infaltables de "América compra a los árbitros", "hay playeras que pesan más que otras", "la ley de la compensación" y muchas mas.

Pero a final de cuentas y fuera de algunos escándalos que mas bien ventilaban chismes y conversaciones privadas entre árbitros, dirigentes e incluso periodistas no me ha tocado ver que un árbitro acepte un soborno, ni que le prueben con una contundente ficha el depósito algo por el estilo.

Eso sí, cada semana los equipos que pierden les atizan, los ponen en tela de duda, los acusan y exhiben sin que al final les demuestren absolutamente nada y por supuesto que abundan trabajos que aún con el pasar de los años siguen siendo cuestionados.

Tal vez encabezados por el famoso Joaquín Urrea que se inmortalizó (para bien o para mal) luego de sendos errores en la Final entre Pumas y América de 1985. Años más tarde (y seguro que antes también) a cada árbitro famoso le ha tocado ser el villano de algún partido.

Igual si se llama Edgardo Codesal, Arturo o Eduardo Brizio, Felipe Ramos Rizo, Marco Rodríguez, Bonifacio Núñez, Gilberto Alcalá o Armando Archundia entre los más destacados.

Todo esto porque ahora que comenzó la Liguilla le ha tocado a Gabriel Gómez estar en "el ojo del huracán" luego de ignorar 3 jugadas que debieron señalarse como penales en el juego entre Cruz Azul y Pumas.

¡¿Cómo es que no vio la patada del "Pikolín" dentro del área?! ¡Es increíble que luego tampoco haya marcado el que le cometieron a Torrado! y ¡es el colmo que no se diera cuenta del pisotón de Lozano a Iñiguez si fue más grande que el estadio!

Situaciones que la verdad no se salen de lo que cada 8 días vemos en las tomas y "contra tomas" que se repiten en la televisión desnudando con cámaras lentas las jugadas que se le fueron a “los de negro” que debieron decidir en cuestión de segundos.

Como respuesta a los cuestionamientos siempre viene el clásico "los árbitros son humanos y cualquiera se puede equivocar igual que fallan los porteros y los delanteros, los técnicos y los periodistas".

Pero no sé si escudados en esa trillada justificación hoy en día nos hemos acostumbrado en todo el mundo a percibir los malos trabajos de quienes debieran aplicar la justicia como algo "normal". Y eso también está mal.

Un Médico no puede "fallar" pues mata al paciente, ni tampoco los ingenieros podrían con la mano en la cintura argumentar que se les caiga un edificio porque "son humanos", ni tampoco conozco el caso de un pésimo estudiante que se haya graduado ante la benevolencia de un jurado que decida aprobar su examen profesional lleno de errores porque "cualquiera se equivoca".

La pregunta es ¿no sería urgente que FIFA analice urgentemente la manera de componer los errores en pleno partido a partir de la tecnología para evitar que todo quede al "ojo del buen cubero" que desarrolla un señor que a veces rebasa los 40 años?

No, no creo que haya corrupción en México.

Lo que hay es una incapacidad cada vez más solapada con argumentos que en el Siglo XXI parecen obsoletos. ¿Acaso hay que resignarse a que siga pasando?

El caso es que algún día (que no sé si sea cercano o lejano) estoy completamente convencido que la responsabilidad de decidir sobre las jugadas apretadas ira más allá del ojo humano.

Mientras tanto, sigamos diciendo que las garrafales fallas del árbitro son "ingredientes" de un partido. Aunque seguro que tú, amigo lector de Medio Tiempo, debes estar furioso cuando una de esas pifias le cuestan a tu equipo un partido, una Liguilla o un título.

Y te entiendo perfectamente.Opina de esta columna aquí.

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