Adivinanza deportiva

Dime ¿de qué tema estoy hablando?

Dime ¿de qué tema estoy hablando?

Fue una noche muy pero muy esperada.

La demanda de boletos en los últimos días no tuvo precedente.

Y es que este encuentro se fue calentando pues en honor a la verdad resultaba el choque de dos colosos y las apuestas lucían sumamente parejas.

La salida de los vestidores fue de alarido.

Aplausos, porras y un ruido ensordecedor para recibir al que en el papel lucía como gran favorito.

Y con menos algarabía y algunos abucheos el de rojo también llegaba al centro de la batalla.

Finalmente y después de escuchar el himno nacional el juez hizo que los contendientes se saludaran y el duelo comenzó.

Inesperadamente el de casa (apoyado por las mayorías) arrancó titubeante, parecía que no tenía ni idea de que hacer, lo dominaban y sólo parecía replegarse, más para defenderse que como una estrategia.

De pronto, le entró el primero y no daba crédito.

Pero no se reponía aún de ese impacto cuando ya le estaban conectando el segundo.

De ahí en adelante el anfitrión fue irreconocible.

No metía las manos, jugaba para atrás, se acercaba a recibir instrucciones de su entrenador pues lucía desorientado y en unos minutos la sensación de peligro que otras veces generaba ante rivales de menor envergadura ahora era mínima.

Parecía otro.

Pocas veces pisó la zona de ataque, de plano bajó su guardia y en el pecado llevo su penitencia.

Finalmente cuando se detuvieron las acciones el rostro del perdedor lo decía todo.

RESPUESTA:

No, no se trata del Cruz Azul contra Toluca y el 2-0 que tiene en la lona a los celestes.

Me refiero aquí a la dispareja pelea entre Oscar de la Hoya y el filipino Manny Pacquiao.

REFLEXIÓN:

¿Por qué puede alguien cambiar tanto hasta llegar a ser irreconocible?

Recuerdo aquí la reflexión que alguna vez hizo César Luis Menotti durante el Mundial de Estados Unidos 94 cuando refiriéndose a la eliminación de algunos favoritos dijo "se murieron de nada".

Y desde entonces esa frase la he escuchado muchas veces.

Y así "de nada" vi en la última semana caer a De la Hoya y al Cruz Azul.

Hasta ahora no me lo explico. ¿Por qué en el mundo del deporte puede de buenas a primeras olvidarse lo aprendido, desconocer los fundamentos y terminar casi humillado un competidor que tiene armas para pelear de tú a tú?

En el caso del boxeador se lo dejo a los expertos, pero como buen "villamelón" sigo asombrado.

Pero con Cruz Azul… ¿Dónde está ese equipo que en las últimas semanas parecía arrollador y fue capaz de dejar en el camino a Pumas y Atlante cerrando las series fuera de su casa y con la desventaja de su ubicación en la tabla general?

SEGUNDA PREGUNTA:

¿Así como no metió ni las manos en el primer juego se levantará de la lona para noquear al Diablo en su propia casa?

SEGUNDA RESPUESTA:La comentamos el lunes. Opina de esta columna aquí.

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