Partidos Tristes

No lo acostumbro pero vale la pena. Y por ello hoy felicito a mi compañero Walter González por su magnífica columna en Medio Tiempo a propósito de los problemas de salud que actualmente nos aqueja.

No lo acostumbro pero vale la pena. Y por ello hoy felicito a mi compañero Walter González por su magnífica columna en Medio Tiempo a propósito de los problemas de salud que actualmente nos aquejan a todos. Igual que subrayar lo conmovedor que resulta ver la respuesta de una afición que siempre responde cuando se requiere de su solidaridad. Es en estas circunstancias que me encanta ver esa unión y no sólo cuando al llamado de algunos intereses se les pide “subirse  al barco”, “ponerse la playera”, “ hacer grupo” y “darle todo su apoyo al Tri”. ¿Cómo no emocionarse cuando hace unos meses en un partido de la Selección Nacional vimos que la gente acudió al Estadio Azteca vestida de blanco en una manifestación que exigía mayor seguridad para el país luego del penoso caso del joven Martí?, otra cosa es que lamentablemente no venga el eco y las respuestas esperadas por parte de las autoridades. Y es que el futbol no puede estar ajeno a lo que sucede con el país. Me tocó vivirlo también en 1985 cuando luego del terremoto del 19 de septiembre se detuvo la actividad en el país y todos los mexicanos vieron la manera de ayudar a miles de sus compatriotas damnificados. Semanas después se pidió volver a la normalidad e intentar que el futbol se uniera a otros espectáculos como factores de distracción en una nación devastada en lo anímico. Recordemos que el Mundial del 86 estaba a tan sólo 8 meses de su inauguración y muchas voces sugirieron que el evento se cancelara pues era inconsciente organizar una fiesta cuando México aún no se reponía del golpe. Finalmente el Mundial se hizo y se logró que la vitrina internacional nos reflejara como un país que se había levantado de la tragedia y estaba listo para recibir a los turistas. Y nadie tuvo miedo de venir. Por el contrario, volvimos a ser los grandes anfitriones y el futbol fue utilizado por el propio gobierno para mandar un mensaje de confianza al resto del mundo. Hoy el tema de la infuenza que nos afecta directamente, no sólo ha provocado un sinfín de medidas sino que también ha dado la vuelta al planeta como noticia generadora de miedo. Y no será fácil lograr que nuestra imagen vuelva a inspirar tranquilidad a los visitantes, pues lamentablemente añadido a la mala fama que tenemos de país inseguro, corrupto y peligroso ahora y aunque no nos guste aceptarlo habrá que agregarle lo de “riesgoso para la salud”. ¿Y qué tiene que ver el futbol con todo esto dirán ustedes? A lo cual, como en muchas otras ocasiones, creo que sí y mucho. Por principio de cuentas la inmediata reacción de los clubes que aún teniendo que cerrar sus puertas en partidos atractivos no titubearon un instante cuando hubo que tomar decisiones que lastiman su economía. Y por supuesto la conciencia de una afición que entendió que para efecto de cuidarse y hacerlo con los demás había que aceptar el encierro y las medidas preventivas dando prioridad a la vida sobre cualquier otra razón. ¡Quién sabe qué pasará en las próximas horas ni tampoco lo que suceda con el cierre del torneo y nuestra Liguilla, pero eso será lo de menos! Pero ojalá que cuando todo vuelva a la normalidad nos recuperemos rápidamente de esta pesadilla y volvamos a vivir un domingo de futbol como esos que hemos disfrutado durante tantos años sin valorar lo mucho que representa la salud. Sería fantástico suponer que nos reponemos de este golpe y volvemos a ver estadios llenos en los partidos por el título, grandes llenos en los encuentros del Tricolor y confianza plena de volver a la calle o salir a jugar en nuestra liga amateur y un simple parque para pegarle a la pelota… “como lo hacíamos antes”.

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