Amigos y rivales

Ahora resulta que los lazos se deshilachan. Y es que el muy caliente tema del descenso ha provocado una serie de dudas, sospechas y quejas y encuentros.

Ahora resulta que los lazos se deshilachan. Y es que el muy caliente tema del descenso ha provocado una serie de dudas, sospechas y quejas y encuentros con quienes antes estaban unidos por sentimientos o trabajos y hoy defendiendo causas distintas han ventilado declaraciones que nos podrían dejar con la boca abierta. Por ejemplo, hace unos años Enrique Borja era Presidente del Necaxa, Raúl Arias el técnico de ese equipo y Aarón Padilla uno de los mejores amigos del ídolo (y creo que lo sigue siendo), pero al calor de los partidos que se jugarán el sábado por la noche, Enrique se quejó en primera instancia del árbitro hidrocálido Ricardo Arellano que les programó el “ordenador” con un claro mensaje para Aarón Padilla. Simultáneamente Raúl Arias está muy molesto porque el Gobierno de Aguascalientes y la Federación Mexicana de Futbol han permitido que asistan aficionados a los estadios y considera que esa es una gran desventaja para su Necaxa y enorme ventaja para los Tigres. Entre tanto, las famosas sospechas en torno al juego entre América contra Rayos al ser hijos del mismo papá se siguen escuchando y el enojo de sus directivos, técnicos y jugadores involucrados en el duelo se escucha todos los días pues dicen (y con toda razón) que lastiman su prestigio y ponen en duda su honestidad. En Monterrey tampoco faltan los que sienten que sería lamentable que fuera precisamente Tomás Boy el técnico del Morelia y ex ídolo tigre, quien pudiera convertirse en el hombre que les dé la puntilla y los mande a la División de ascenso. Por su parte, el “Jefe” y su Presidente Álvaro Dávila, grandes amigos de Borja, siguen dejando claro que sólo se trata de un  juego en el que cada quién tiene qué ver por sus intereses y no se trata de señalarlos como verdugos. Y es que el tema de un descenso tensa a cualquiera. Son muchos millones los que se pierden, se lastima a una afición, se baja de categoría con la incertidumbre del futuro y representa un gran fracaso. Sin embargo cabe decir que ni Tigres ni Necaxa están ahí por una casualidad. Muy mal han manejado las cosas en los últimos años que tienen un porcentaje tan malo en los puntos acumulados. Es evidente que ni Raúl Arias ni José Pekerman son los únicos culpables de esta situación pues antes que ellos llegaran hubo muchos otros que le metieron mano a esos equipos para “cooperar” con esta angustia. Eso sí, el próximo sábado en la noche uno se va y el otro se queda. Tigres depende de sí mismo, Necaxa no. ¿Cuántas declaraciones difamatorias, acusatorias y al calor del fracaso escucharemos en las próximas horas desconociendo nexos anteriores y amistades que alguna vez parecieron eternas?

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