El &#039goya&#039 más emotivo

No dudo en decirlo. Con más de 30 años viendo a los Pumas jamás escuche un "goya" tan emotivo.

No dudo en decirlo.

Con más de 30 años viendo a los Pumas jamás escuche un “goya” tan emotivo.

Y me refiero a ese que salió del corazón de sus seguidores cuando en pleno festejo de su título en la cancha del Hidalgo alguien fue capaz de lograr un silencio y todos levantaron el puño para entonar su Himno Deportivo.

El final del mismo concluye con un grito que al compás del “1, 2, 3, gooooya, goya, cachún, cachún…” y les puedo asegurar que a pesar de que no eran más de 5 mil los aficionados que acompañaron a su equipo en la Final contra Pachuca nunca percibí tanta emoción, sentimiento y amor a unos colores como se les notó en ese instante a todos los privilegiados testigos de una nueva hazaña para su club.

Horas después del encuentro, regresé a la ciudad luego de transmitir para Estadio W el partido y confieso que la adrenalina que llevábamos todos los que estuvimos en ese estadio fue difícil de digerir.

No todos los días son iguales y el de este domingo estoy seguro que por causas muy contrastantes no será uno más ni para Tuzos ni para Pumas.

Unos acostumbrados a ganar porque el triunfo es resultado de su trabajo y otros porque sin muchas expectativas fueron avanzando en el torneo y terminaron levantando el trofeo peleado por otros 17 equipos.

Por coincidencia el palco desde donde trabajé estaba muy cerca de los aficionados capitalinos y fui testigo de su pasión y su entrega aún cuando los Pumas estaban abajo en el marcador. Nunca paran de gritar y prácticamente nada les reclaman.

¡Venga Leandro! Si ven calentar al rubio… “¡Olé, olé, olé… Sergiooo, Sergiooo! Para patentizar su apoyo al arquero luego de alguna atajada, pero nada como sus “goyas” a todo pulmón.

Ahí, a unos metros veía emocionados a los familiares de los héroes sufriendo, aplaudiendo y saltando igual que su porra.

Y cuando el juego parecía decidido porque Dante metió el gol de la diferencia vino el “Chaco” para meter a los Tuzos en la pelea y fue cuando mas gritaron los de azul y oro.

La moneda seguía en el aire, vinieron los tiempos extras y cualquiera podía ganar.

Pero ni la angustia de saberse tan cerca y tan lejos del título hizo titubear a la porra. Por el contrario, si las piernas fallaban, ahí estaba ese tercer pulmón que bajó de la tribuna.

De pronto pensé ¿qué sería de los estadios sin gente en las Finales? Y es que lamentablemente ya tuvimos hace unas semanas la experiencia de vivirlo por “causas de fuerza mayor” y fue horrible.

Lástima por los Tuzos que hicieron una gran temporada y no la pudieron culminar con el trofeo, pero es un hecho que este fue ganado a toda ley por un equipo que fue digno merecedor.

Aunque en honor a la verdad, un pedazo del premio es para su gran afición.

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